Explosivo video de Astori y dos chicas trans en embajada de China



Esto va a ser una decepción, seguramente. No hay tal video explosivo, y hasta donde nos consta, más allá del sombrero cómico de Astori en esta foto, no hay nada de chicas trans ni de fiestas en embajada de China. Nada de eso que dice el titular.
Lo que sucede, para ser honesto, es que quería captar tu atención.
No te vayas. Por favor.
Por favor.
La idea es ir colgando por partes una biografía exhaustiva de gente que no existió, y que sin embargo es re interesante. Esta es la primera parte.
Ta, eso.

Biografía exhaustiva de gente que no existió
1
-¿Querés sostenerlo?- dijo la mujer en la cama, mientras pasaba el bebé de sus brazos a los del padrino. El niño nunca llegó a ser completamente cargado por el muchacho; cayó al piso y se golpeó la cabeza. No lloró. Murió al instante.
La madre lloraba, el padrino estaba en shock y no se movía. Una enfermera que fiel a su costumbre estaba trabajando bajo los efectos del ácido, entró riendo a la sala y rió con más fuerza al ver la cara del padrino.
-¿Estás estreñido?- le preguntó. Y la pregunta le sonó tan graciosa que rió aun más. Luego, al no tener respuesta del hombre, miró a la mujer que estaba en la cama, mirando a su vez, hacia el suelo. La enfermera siguió su mirada; no tardó en ver el cadáver del bebé y el charco de sangre. La imagen no le produjo gracia, sino más bien confusión. En un principio, creyó que se trataba de algún efecto del medio cartoncito que había consumido, pero luego entendió lo que sucedía.
-Ahora entiendo lo que sucede- dijo la enfermera, ya más serena y sin reír-; ha muerto el bebé. Esto es una desgracia.
La madre lloraba, y el padrino apenas atinaba a reiterar el mismo gesto: se pasaba las manos por la cabeza, desde la frente hasta la nuca, como si se estuviese peinando; su mirada en cambio no era la de alguien que se estuviese peinando, sino más bien la de un señor que veía a su ahijado muerto en el suelo.
-Bueno, a ver, ¿quién lo mató?- preguntó la enfermera.
Nadie respondió. La madre lloraba más, y el padrino no dejaba de hacer el gesto con sus manos en la cabeza.
-Si no responden, voy a tener que asumir que ambos son culpables, y que se están cubriendo uno a otro; de ser así, ambos irán a la cárcel, y estarán bien encerraditos, por asesinos- dijo la enfermera.
-Se nos cayó- dijo el padrino, aun con la mirada en el bebé muerto; se nos cayó. Se nos cayó de las manos, de las manos- repetía.
La madre no dejaba de llorar. La enfermera, en cambio, no dejaba llorar.
-No llores- le dijo, mirando en dirección al lugar del que ella suponía provenía el llanto.
-Estoy acá- dijo la madre, llorando un poco menos; -eso de ahí es una cortina.
-Las cortinas no lloran, señora- objetó la enfermera.

-Se nos cayó de las manos- insistía el padrino, con la mirada en el cadáver.

Continuará, etc etc etc...


1 comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    jajaja encerraditos ! ! XD

 
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