Todo sobre el romance oculto de Luis Lacalle Pou



Obviamente no hay tal romance. Y si lo hay, no tenemos idea. No es nuestro problema y no es importante. Da igual.

El problema verdaderamente importante para resolver es: ¿si pelean Artigas y Perón, quién gana?

En primera instancia, podría decirse sin temor a equivocarse que el hecho de que ambos estén muertos dificulta la resolución del problema. La muerte hace eso a veces.
Entonces, lo que nos queda es imaginarnos. Pensar. Pensar y decidir. Porque hay más de una cosa a tener en cuenta.
Por ejemplo, si consideramos el problema de quién ganaría entre Artigas y Perón como un encuentro mano a mano, como una pelea de uno contra otro en los términos más desalidadelaescuela podríamos estar de acuerdo en que José Gervasio le lleva una ventaja considerable a Juan Domingo: el segundo es un militar del siglo veinte mientras que el primero es un militar del siglo diecinueve. “Militar” del siglo diecinueve. Tampoco es que era un general de Napoleón. Era un tipo ahí, que sabía pelear como cualquiera sabría en un lugar lleno de gente violenta en un medio violento. Mientras para Juan Domingo lo difícil era levantarse a las cinco de la mañana para afeitarse y salir a correr, para José Gervasio era…Hacer cosas del siglo diecinueve, con vacas, facones y ponchos. Mano a mano tiene que ganar Artigas. Pero… ¿Y si estos dos superhéroes de la historia del sur de América tuvieran ayuda?

Lo más lógico sería pensar en las personas más próximas a ambos como ayudantes naturales en una contienda: sus parejas.
Hablamos de Eva Perón y Ansina.
Y ahí, nuevamente, la balanza se vuelca para el lado del blandengue contrabandista traidor de los españoles: Artigas le ganaría peleando mano a mano a Perón, y Ansina le ganaría a Eva. No hay dudas que un negro oriental de comienzos del siglo diecinueve le gana a una señora de buenas intenciones pero debilitada por el cáncer.

Ahora, la cuestión es: si Perón y Artigas piden ayuda a sus parejas sexuales para pelear, ¿por qué no podrían pedir ayuda a sus seguidores y hacer de esto un conflicto a gran escala? Si vale pedir ayuda a uno, ¿por qué no a todos los demás?
Ahí, en ese caso, está claro que Perón le ganaría a Artigas. Le ganaría en el momento en que ambos estuvieron en su apogeo de popularidad, y le ganaría también si pelean todos los Peronistas de la actualidad contra todos los Artiguistas de la actualidad, por el simple hecho de que Artiguistas son los de la Vertiente artiguista o los de Asamblea Popular y Peronistas son básicamente todos los argentinos menos unos pocos, sin importar si son de derecha, de izquierda, del espacio exterior, de la ciudad o del campo. Los Peronistas son más y le ganarían a los Artiguistas. Antes y ahora. Eso nos da dos puntos para Perón (ah, porque esto es por puntos) por ganar en su apogeo y también en la actualidad, haciéndole alcanzar los dos puntos previos que tenía Artigas por la pelea mano a mano y la pelea Artigas/Ansina vs Perón/Evita, y empatar la contienda.

Estuve trancado un tiempo en esta disyuntiva, tratando de resolver el problema, hasta que en la noche del sábado 11 de mayo, mientras le comentaba a mi amigo Adrián sobre la forma de desempatar y determinar quién ganaría entre José Gervasio y Juan Domingo, la manera finalmente me llegó. Y me llegó porque Adrián me la dijo:

Naturalmente, la solución es hacer pelear a muerte a dos niños, uno representando a los Peronistas y otro a los Artiguistas.

Lo mejor sería elegir a dos niños- prosiguió- que fueran más o menos del mismo tamaño, con facultades similares para la pelea, y ver qué onda. El que gana, define la contienda a favor de Artigas o de Perón. El que pierde, muere. Y santo remedio.

Luego surgió la idea de transmitir todo esto por televisión. Por canal Cuatro, en horario central.

Adrián planteó otras cuestiones concernientes a qué hacer con el cadáver del niño derrotado, de cómo financiar el espectáculo (que mantenía una estrecha relación con el destino del cadáver), pero como este blog no acostumbra bromear con las cosas con las que no se debe bromear, lo voy a dejar por fuera de este artículo, porque una cosa es resolver una incógnita fundamental y otra muy distinta es regodearse con el sufrimiento de un niño muerto.

Bokassa


(Antes que nada: perdōn por los tildes raros y por usar “ņ” en lugar de la enie.)


Este post podrīa resumirse en dos palabras: “googleā Bokassa”.
Pero, bueno, ya que estān acā les comento un poco de quē se trata la cosa. Despuēs ustedes buscan mās informaciōn, si les resulta interesante el tema.
El coronel Jean-Bédel Bokassa dio un golpe de estado en Repūblica Centroafricana en enero de 1966, destituyendo al presidente David Dacko y declarāndose a sī mismo presidente. Por supuesto que Dacko tambiēn llegō al poder por la fuerza. En Repūblica Centroafricana no existe esa bobada de la democracia, solo una sucesiōn de golpes de estado y elecciones fraudulentas.
No conforme con su rol de gobernante de facto, Bokassa se proclamō presidente vitalicio en 1972 y luego Emperador en 1976, cambiando el nombre del paīs por el de Imperio Centroafricano. La ceremonia de coronaciōn del Emperador Bokassa I (asī pasō a llamarse el tipo) costō 20 millones de dōlares (segūn algunas fuentes, otros dicen que fueron 28 millones). En fin el tema es que solo la corona que se mandō hacer costaba 5 millones. Acā hay un video precioso de la coronaciōn, vēanlo.


Parece que el tipo invitō a un montōn de jefes de estado de todo el mundo a la ceremonia, pero no fue ninguno. Ja.
Por supuesto que la transformaciōn de la repūblica en un imperio implicō ūnicamente un cambio de nombre, no una expansiōn del territorio.
Los primeros aņos todo anduvo bien, el paīs vivīa una vida normal, o tan normal como puede ser la vida de un paīs pobre africano transformado en imperio de la noche a la maņana por capricho de un dictador excēntrico. Con los franceses estaba todo bien, porque parece que les daban uranio para sus plantas de energīa, entre otras cosas. Ah, no les dije que Repūblica Cetroafricana es una excolonia francesa, asī que los franceses se siguen metiendo ahī, interviniendo en asuntos del paīs cuando se les da la gana y explotando los recursos naturales. Es un detalle importante.
En el correr de los aņos de su gorbierno, Bokassa sobreviviō a un intento de asesinato y desarticulō un par de intentos de golpe de estado, pero la cosa se pudriō un poco cuando se le dio por matar niņos. Fue una bobada, una cosita nada, pero viste como es la gente, matās niņos y se ponen como locos. Un centenar de niņos arrestados y masacrados y los franceses se sintieron con derecho a intervenir, invadiendo el paīs.
Bokassa se refugiō en Costa de marfīl, el presidente Dacko fue restituīdo, el nombre del paīs volviō a ser Repūblica Centroafricana y todos vivieron felices para siempre. Mentira, hasta hoy sigue siendo uno de los paīses mās pobres de Āfrica, no hay democracia y no se respetan los derechos humanos ni nada por el estilo.
El exemperador fue enjuiciado estando en el exilio y condenado a muerte, acusado de un montōn de cargos. El tipo estuvo un tiempo viviendo en Francia y luego volviō a su paīs, donde fue arrestado y enjuiciado otra vez (esta vez tuvo la posibilidad de defenderse).
Fue condenado a cadena perpetua, al ser hallado culpable de casi todos los cargos de los que se lo acusaba. No pudo probarse la acusaciōn de canibalismo. Parece que en su palacio hubo partes de cadāveres colgados, como quien cuelga carne, pero no eran para consumo humano. Repito: no eran para consumo humano. No se alarmen, no es para tanto, che.
Bokassa fue liberado en 1993 y muriō tres aņos despuēs, a los 75 aņos de edad.

Eso es todo. Acā se omitieron muchos detalles jugosos, para hacerlo mās breve. Busquen, lean y delēitense.
 
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