Joaquín, el necrofílico que analiza las letras de los Redó.

"Mis letras no hablan de merca. Hablan de otro tipo de amor"



¡Hola hola! Mi nombre es Joaquín y soy licenciado en necrofiliología y además soy loco por los redondos, así que obviamente esta entrada está dedicada a analizar la letra de mi canción preferida, Ángel de la soledad, que es –y no hace falta ser necrofiliólogo para notarlo- un himno al amor.

Acá va la cancioncita, para que la vayas oyendo. O no.





Ya sufriste cosas 
mejores que estas 

Desde el comienzo, el autor, Patricio Rey, nos describe al personaje principal del tema, a su contrapartida en la canción, como un ser que posee cierta angustia, tal vez innata: ya sufrió cosas, pero mejores que éstas. Es decir: el sujeto de enunciación posiblemente sea incapaz de sentir felicidad incluso en situaciones buenas, mejores que estas; me atrevería a decir que es incapaz de sentir. Naturalmente se refiere a un muerto.


y vas a andar esta ruta hoy 
cuando anochezca 

En un carro fúnebre. Clara referencia al viaje que hará el cuerpo despojado del alma torturada, incapaz de sentir felicidad por haber perdido esa vitalidad, esa luz que antes de morir tenía. Es por eso que el carro fúnebre, con todo el cortejo correspondiente, se desplaza en la noche. Patricio Rey bien sabe que la noche es una de las mejores imágenes simbólicas para la muerte.



tu esqueleto te trajo hasta aquí 

Es en la última palabra donde se encuentra la clave para entender toda la canción. “Tu esqueleto te trajo” es más fácil de desenredar, porque se trata de una sustitución lisa y llana: no hay más alma, el muerto incapaz de sentir, no es más que piel y huesos, pero Patricio va más allá y le quita lo único que le da algo de humanidad, de vitalidad: su piel. Pero lo hace, claro está, simbólicamente.
Sin embargo la incógnita se mantiene: “tu esqueleto te trajo hasta aquí” ¿Dónde es “aquí”, señor Rey? “Aquí” es donde residen los cuerpos sin vida recién llegados de la ruta, cuando “anochece”. “Aquí”, indica sutilmente Patricio, “aquí” es la morgue.

con un cuerpo hambriento y veloz, 

La tradicional cuota de erotismo en las letras de los Redondos dice presente. El cuerpo –ya abandona la metáfora y le llama “cuerpo” directamente- es “hambriento” y “veloz”. El paso de la metáfora medianamente elevada al vulgar paralelismo entre el hambre y las urgencias amatorias es a su vez una metametáfora, porque mantiene una correlación con el paso del tiempo real de la historia: lo que antes era un ser, ahora es tan solo un cuerpo ansioso de ser alimentado a través del acto venéreo; del mismo modo Patricio dice que ese cuerpo es “veloz”, en tanto que “de fácil convencimiento para ejercitarse en las ramas del árbol biológico”, y lo dice a sabiendas de que el cuerpo no va a oponer resistencia a sus arrebatos sexuales, porque no puede hacerlo. Porque como estableció el mismo Patricio antes, su compañero sexual está muerto. Por eso está en la morgue.


y aquí gracias a Dios 
uno no cree en lo que oye. 

Como indicaba antes, “aquí” es la morgue, así que poco hay de revelador en el comienzo de verso. Sin embargo, el “gracias a Dios” sí nos indica algo. ¿Qué es lo que hay que agradecerle a Dios, señor Patricio Rey? ¿Que es quien da y quita la vida? ¿Que es quien nos da la posibilidad de sentir placer? ¿Que es quien nos permite sentir amor por el prójimo, aun cuando este está muerto? No. “Gracias a Dios uno no cree en lo que oye” nos dice Patricio. Y con “no cree en lo que oye” se refiere al personal de la morgue, tan acostumbrado al silencio que, paradójicamente –gran hallazgo de Rey- desestima cualquier sonido, pues el oído humano se vuelve más cuidadoso en el silencio, y cualquier sonido se hace más notorio, pero a la vez es conciente de este fenómeno, entonces su mente le vuelve más atento también para evitar sugestiones: “no debe ser nada”, “habrá sido mi imaginación”, “ese señor que corre con los pantalones bajos de camilla en camilla lo estoy imaginando”.


Ángel de la soledad y de la desolación, 
preso de tu ilusión 
vas a bailar, a bailar, bailar. 

Aquí Patricio nos brinda un nombre. Ángel. Ese es el nombre de su pareja de coito, pero la referencia no la deja así nomás, no. Agrega que es Ángel, el de “la soledad y la desolación” ¿Se referirá a alguien llamada Soledad y para despistar deja el nombre escrito en minúsculas? ¿Lo hará como recurso para minimizar el valor humano de la madre del fallecido y ahora pareja sexual de Patricio, Ángel?
De cualquier modo, como contrapartida del ecléctico verso anterior, el señor Rey aporta un dato que ayuda a refrescar la canción y levantarnos el ánimo: si bien está “preso de su ilusión” (sexual, claramente), va a poder bailar, bailar, bailar. El baile, ya sea la lambada, el tango o el rockanrol, ha tenido siempre connotaciones sexuales cuando no directamente ha sido una manera de referirse al acto sexual.
En este caso, recordemos, con un muerto.




Es tan simple así no podes elegir, 

Patricio aborda aquí el eterno problema del enamorado necrofílico: la falta de variedad en las posiciones sexuales. No hay tal cosa como un Kama Sutra para necrofílicos que irrumpen en morgues. Es subirse encima o ponerlo medio de costado. Todo lo demás es verdaderamente arriesgado, y el poeta Rey bien lo sabe.


claro que no siempre ves,

Otro de los problemas del amante necrofílico abordado certeramente por Patricio: en relaciones sexuales de este tipo, es casi imposible el contacto visual mutuo, ese decir con los ojos “yo también estoy disfrutando de esto”, ese “durante lo que dure este acto, vos y yo somos uno”. 

resulta bien, atado con doble cordel el de simular, 

Pero aquí plantea una alternativa. Sí, es cierto –dice Patricio- no hay grandes variantes en cuanto a posiciones a la hora del coito; tampoco hay posibilidad de mirarse o de comunicarse durante el acto venéreo, pero sí que se puede ser creativos. Se puede, como sugiere en este verso atar “con doble cordel” a la pareja cadáver- en este caso Ángel- y meterse en ese delicioso juego del erotismo sado. Sin embargo- advierte Patricio-  esto no va a ser más que una simulación. No hay acto de dominación posible con un cadáver, porque no hay modo de doblegar su voluntad. El cadáver –sea Ángel, o cualquier otro- no tiene voluntad, de modo que no podría, llegado el caso, ser violado.
Esto último por supuesto no es ni siquiera sugerido en la letra de la canción, es simplemente un agregado mío para contextualizar el fenómeno de simulación de dominación al que Patricio sí refiere.

Medís cuatro mas y saltas, 
tu secreto es, la suerte del principiante no puede fallar... 

Primero “mide”, es decir, planifica, cuantifica y elije a futuras parejas amorosas que se encuentran en la morgue cerca de Ángel. Luego, salta –las camillas, presumiblemente- y se da a la fuga. Pero su “secreto es, la suerte del principiante no puede fallar”, es decir, “esto es a suerte y verdad”, en este juego de arremetidas sexuales, se gana o se pierde; es un asunto de suerte, donde no se puede fallar, ni siquiera en los primeros intentos de novato.


Alguna vez quizás se te va la mano, 

“Alguna vez”  y “quizás” vienen a funcionar como elementos que alivianan tanto la asiduidad como la culpa posible del acto posterior “se te va la mano”, que bien podría significar que Patricio se vuelve más bien violento y se deja llevar por el frenesí sin darse cuenta que está copulando con un cuerpo frágil y sin vida como el de Ángel.

y las almas en pena 
invaden tu cuerpo 

Aquí Patricio da vuelta todo. Nos rompe la cabeza con la posibilidad de que el propio Ángel tenga la capacidad después de muerto de “invadir” el cuerpo de Patricio, cosa que se ve confirmada en los versos finales:

y caes en manos del Ángel de la soledad 
y él gracias a dios tampoco cree en lo que oye..

La canción termina con la moraleja clásica de que uno recibe lo que da. Una historia de amor con moraleja. Pocas cosas más se le pueden pedir a un poeta como Patricio Rey, ex vocalista de los Redonditos de Ricota.


3 comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    "¿Lo hará como recurso para minimizar el valor humano de la madre del fallecido y ahora pareja sexual de Patricio, Ángel?"

    TREMENDO, TREMENDO... CAPO EL ANGEL, SEGURAMENTE UN GOZADO DE LA VIDA, Y DE SU MUERTE TAMBIÉN.

    aguante patricio, gran cantante. Patricio Rey, con nombre y apellido.

    la radio está buenísima!

  1. $o†romorƒº dijo...:

    Cuanta riqueza conceptual de un Licenciado enjundioso, que sin embargo traduce a palabras sencillas las críptica intención del poeta.
    Mi profundo agradecimiento.

  1. Anónimo dijo...:

    esto lo hacian los boludos de segunda pelota, gurí, no son graciosos, no.,

 
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