Cómo manejar material radioactivo sin dejar la cocina hecha un asco




¿Cuántas veces nos ha sucedido que estamos cocinando con mucho entusiasmo un bizcochuelo de Uranio y cuando le vamos a poner el baño de Plutonio nos damos cuenta que la torta quedó preciosa pero la cocina nos quedó hecha un asco?

 Manchas por aquí, manchas por allá, manchas de metal derretido en el suelo que después andá a sacarlas, cacerolas de color verde fosforescente, tubos de ensayo humeantes o reventados, y las hornallas de la cocinita a gas totalmente chorreadas con Titanio gasificado. Un desastre. Hasta la foto de Perón en la pared se nos empieza a derretir.

¿Pero, saben qué, chicos? ¡Esto se puede solucionar fácilmente si uno es precavido! No hay necesidad de abandonar semejante delicia como una torta de Uranio bañada en Plutonio, o un Titanium Pie, un buen plato de sushi Fukushima o un exquisito sufflé tres brazos a la Chernóbil.

Vayamos a los consejos:

1- Austeridad.


 El secreto para cocinar con material radioactivo y no hacer un enchastre está primeramente en usar las cosas que nos resultan verdaderamente imprescindibles; es decir: no usemos más utensilios de los que nuestras manos puedan abarcar, recuerde que solo tenemos dos. (Excepto aquellos ucranianos de la tercera generación post Chernóbil y algún pulpo vanguardista japonés de Fukushima.)


2- Concentración.

Manténgase atento todo el tiempo. Si usted tiene música de fondo y lo distrae, o la tele, o algún familiar diciendo cosas intrascendentes le impide concentrarse, pues bien, apáguela radio, apague la tele y mate a su familiar. ¿Dije matar? Quise decir pedirle silencio. Y si no colabora, inmovilícelo. Y san se acabó. La atención es fundamental para cocinar sin dejar suciedades y enchastres innecesarios. Porque está claro que cuando uno cocina, ensucia, pero muchas veces ensuciamos más de lo necesario, y cómo nos frustra eso.



3- Comunicación


Es importante mantener una comunicación clara y fluida con sus ayudantes de cocina, en caso de que los haya, o con sus esclavos chinos inmigrantes que esconde en el sótano o en el garage; es importante que a ellos también les quede claro que el derroche de recursos, la falta de concentración y el despiste son cosas absolutamente negativas a la hora de mantener la cocina limpia.


4- Evite escenas de violencia.


Es importante que a la hora de cocinar, no sólo para mantenerse concentrado en el proceso de cocción, sino también para impedir que se nos ensucien más cosas, evitemos –esto creo yo que es fundamental- escenas de violencia doméstica. En caso de que sea estrictamente necesario agarrarse a los roscasos con alguien de su familia, hágalo en la vereda, en la vía pública, porque de esa manera la violencia dejaría de ser doméstica y pasaría a ser “pública”. De cualquier modo, lo mejor sería abandonar todo tipo de enfrentamiento violento: no olvide que mientras usted está tratando de resolver sus limitaciones comunicativas mediante el abuso físico, se le puede estar enchastrando la cocina.
Si usted está en el medio de una pelea, deténgala a cualquier costo, tal vez diciendo cosas como: “te cagaría a piñas, pero me hierve el Plutonio” o “dejá de pegarme un poquito  ¿no ves que se me pasa la tortilla nuclear?”


5- Cuidado con los dragones.


El dragón es muy de meterse en cocinas ajenas para desbaratar todo. Incluso hay reportes de prestigiosas cadenas informativas de Malta y de Bosnia Herzegovina que muestran videos donde se ve claramente a un grupo de dragones menores de edad ensuciando con chumbitos de Plutonio una cocina en menos de un minuto. Se ve como los dragones menores infractores ensuciadores de cocina con material radioactivo disfrutan de su vandalismo, porque se los oye gritar eufóricos “cómo nos estamos divirtiendo,che, cómo nos estamos divirtiendo”, con sus caras desencajadas, seguramente endrogados con droga de la marihuana, o con tres o cuatro mercas que se habrán metido por la nariz, escupiendo fuego al techo de la cocina y chumbitos radioactivos al suelo. Y el ministro Bonomi Bosnio mirando para otro lado. Vergüenza.

Rosarium: Santificante Efervescente

"No son las personas sanas las que necesitan médico, sino
las enfermas..." Lucas 5: 31

     La ciencia versus la fe, la fe versus la ciencia. Esta dicotomía ha estado desde el principio de los tiempos, o mejor, desde que la ciencia tuvo que entrometer su curioso hocico en asuntos que no le correspondían. Pero lo cierto es que una vez que apareció, ya se instauró esta absurda separación que sigue hasta hoy entre aquellos que creen en El Salvador Jesucristo Dios Todopoderoso, y quienes por algún motivo creen los monos, los experimentos, los cablecitos, etc. Durante algún tiempo, estas diferencias en la manera de concebir el mundo llevaron muchas veces a tener que obrar de manera poco amigable, tanto de un lado como de otro: los hombres de ciencia provocando con sus nuevos descubrimientos, y los hombres de fe teniéndolos que perseguir y quemar en la hoguera a causa de dicha provocación. Mi intención no es tomar partida por uno u otro “bando”, de hecho lo que busco hoy no es hacer un racconto histórico de lo poderosa que es la fe y cómo se renueva cada día, en contraposición con los supuestos avances de la ciencia a través del tiempo. Todo lo contrario, hoy, más que nunca quiero hermanar estos dos tipos de saberes, trayendo la palabra del Señor a través de una computadora, invento que podría atribuírsele a la ciencia, al menos en parte.
     Pero de lo que concretamente quiero conversar hoy es de la sanación, de cómo adviene la cura, qué es lo que hay que sanar, si el cuerpo, el espíritu, el alma, la mente (en caso de que exista), o todo en su conjunto. ¿Quiénes son los enviados por Dios, o los preparados en las universidades del mundo para llevar a cabo tal tarea? Es un tema interesante para debatir, muchas personas que habitan en las sombras y no escuchan la palabra del Señor suponen que quienes transmitimos su mensaje estamos en contra de la medicina y de la ciencia en general: craso error. No en vano comencé estas escrituras citando a Lucas, quien con esas palabras nos revela todo un universo nuevo.
Las personas enferman, esto es un hecho, pero también es un hecho que así como Dios creó las enfermedades también creó las curas, y mejor aún, los curas. Y los médicos también, aunque muchas veces fallen en su praxis.
En tiempos donde el diablo parece estar ganando la batalla, donde el mal parece estar venciendo la pulseada y recibimos con los brazos abiertos a bandas polacas de rock satánico como Behemoth, en tiempos donde a las gentes les resulta más fácil matar a un niño que aún no ha nacido pero que claramente tiene vida (esto está comprobado científicamente) antes que darlo a luz y amarlo de por vida; en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos… se hace necesario aunar fuerzas y saberes, y combatir al demonio y a las enfermedades desde la misma trinchera.
Puede no ser la solución definitiva, pero algo me dice que con esto que aquí les traigo vamos por buen camino. Es un medicamento que encontré entre las pertenencias de uno de los dolientes con los que el Señor me puso a trabajar y me tomé la libertad de fotografiarlo para compartirlo hoy con ustedes. He aquí el Rosarium: Santificante Efervescente.






La última fotografía la adquirí en internet gracias a los avances de la ciencia. Otro día hablaremos de si internet es una invención de Satán o no.

Narcotráfico de Libros



En este blog no solo nos interesan los coreanos, las actividades ilegales y los deportes; también estamos interesados otras cosas, como por ejemplo la cultura. De hecho somos personas muy cultas. Yo por ejemplo llegué al extremo de leer dos libros en un año. Así de cultos somos.
Hoy vamos a hablar de literatura, pero ustedes se preguntarán ¿qué es la literatura?
La literatura es un tipo de escritura que no tiene por qué reflejar la realidad. Si un diario publica que el presidente murió sin que eso haya pasado realmente la gente se enojará y dejará de comprar ese diario. Una obra literaria, en cambio, puede contener todo tipo de mentiras sin que ello resulte escandaloso para los lectores. La definición más acabada de literatura es la siguiente: “La literatura es cualquier bolazo”.
Por ejemplo hay un libro sobre un niño mago que se llama Harry Potter. Y los magos no existen. O sea, existen magos que hacen trucos, pero con poderes de verdad como los del libro no hay. Es decir, es cualquier pavada eso. Un invento. Y la gente lo compra igual.
Escribir obras literarias no solamente no está prohibido, sino que es un oficio muy prestigioso, y quienes se dedican a ello suelen ser personas respetadas y merecedoras de muchos premios. Estos escritores son unos vagos. Porque en lugar de esforzarse y escribir sobre algo que sea cierto, sobre algún hecho comprobable, ellos escriben cualquier cosa que se les ocurre y listo. Escribir obras de ficción es muy fácil.
Hoy voy a recomendarles tres libros que encontré en mi biblioteca. No digo que los haya leído enteros (son muy largos), pero de todas formas lo que leí está muy bueno y por eso quiero recomendárselos.

La Biblia
La Biblia es un libro como de religión. Es muy gordo y con letra muy chica así que es bastante largo. No lo entendí del todo porque solo leí una parte y tiene muchas palabras raras, pero al parecer es como una historia muy larga y con muchos personajes. Debo advertirles que es una historia muy violenta, y que mucha gente muere. Definitivamente no es un libro recomendable para niños.

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
Este es una novela de un autor español que vivió hace como mil años. Es de un tipo que se vuelve loco y sale por ahí a hacer locuras. Es bastante divertida. Yo, por ejemplo, encontré una foto de mi abuela cuando era joven entre las páginas del Quijote que tengo en casa. La literatura puede ser emocionante y estar llena de sorpresas. (Una vez encontré una araña entre los libros, pero esa no fue una sorpresa agradable, no todas las sorpresas que trae consigo la literatura los son).

Guía telefónica
Este es un libro muy especial porque, a diferencia de los otros libros que comenté en este artículo, es un libro útil. Con la guía telefónica uno puede averiguar el número de teléfono de una persona, para así poder llamarla. Es un invento genial.
Uno puede, por ejemplo, averiguar el número de teléfono de Ruben Rada, llamarlo, decirle “¡mala persona!” y cortar. A esto se lo conoce como “broma telefónica” y es un privilegio con el que contamos quienes vivimos en esta época tan moderna de comunicación y tecnología avanzada.
Admito que no leí la Guía telefónica completa porque me resultó aburrida, pero debo desatacar que su utilidad compensa su aburridéz.

Eso es todo por hoy. Espero haber despertado su interés en la literatura. Según estudios del Ministerio de Educación y Cultura los que no leen son todos burros. Así que yo que ustedes me pongo a leer algo urgentemente.

Jirones de ciruelas



Soy plenamente consciente de los peligros que implica lidiar con este tema, pero de este tema voy a hablar porque así se me ha exigido por mis dos colegas de blog, Eufrasio Abaracón y Heisenberg. Hoy hablaré de la menstruación.
Es importante utilizar un medio de comunicación como es Narcotráfico de órganos, para, sin falsas modestias de por medio, no solo informar, sino también educar.
La menstruación como todos sabemos es una enfermedad que afecta tanto a mujeres como a hombres.
No. La menstruación es una enfermedad que afecta únicamente a las mujeres. No. ¡La menstruación no es una enfermedad! Eso es un mito. La menstruación es un mito. La menstruación no existe. La menstruación son los padres. La menstruación son MIS padres, que de mes en mes salen desde el interior del cuerpo de la mujer y, sí, me doy cuenta yo solito mientras escribo esta oración que algo de lo que estoy diciendo no está bien. No. Ah, eso. Sí. La menstruación no son mis padres. La menstruación tampoco son LOS padres. La menstruación es Artigas. La menstruación EN Artigas es distinta, eso era, eso quería decir. La menstruación en Artigas, seguramente por estar tan cerca de la frontera es más abrasilerada, es ya no roja, sino multicolor, con olor a frutos tropicales, es un hilito de sangre danzante, zigzagueante; incluso cuando menstrúan en Artigas se escucha música de fondo, y un par de personas siempre están alrededor tocando la pandereta en zunga y sambando. Esto según Wikipedia al menos.







En realidad lo importante es que la menstruación no es un mito, señores. No es un mito. La menstruación existe y ha venido para quedarse. Bueno, más bien para irse, para salirse, y volver a venir, como la murga que se va para volver, pero solo que la menstruación vuelve más seguido. Eso. La menstruación es como la murga: previsible, funcional, más o menos siempre igual. 
No. Eso no es cierto: toda menstruación es distinta. Así que no es como la murga, aunque también toda murga es distinta. Pero acá no estamos hablando de murgas, a menos que menstrúen, así que volvemos con el éxodo de sangre de cada mes. Con esa Redota femenina, con ese Éxodo de los orientales que cada mes fluye encabezado por un ensangrentado Esmoris, con el sombrerito de Artigas diciendo que en esta toallita absorbente al sur de América en la que nos ha tocao vivir, naides es más que naides, que los más infelices serán los más privilegiados, que los más menstruados serán los más chorreados.

Y no. Sin caras de asco. Que estamos en el siglo 21 y la menstruación es algo de lo más común y es tema de debate y de charla natural en cualquier parte, en cualquier mesa de boliche, en cualquier escritorio de oficina, en cualquier mesa de familia.

-Fua ¡Cómo menstrué este mes, papá! Manché todo. ¿Me pasás la sal?
-Claro hija. ¿Vas a querer Ketchup también?
-No, no, gracias. Ya tengo.

¿Se entiende? Simple. Con naturalidad. Porque es eso después de todo: es un proceso natural de expulsión de las malas energías acumuladas durante el mes. Es una catarsis líquida y un poco densa, una sensación liberadora única.

No. No es liberadora, ni única, eso lo sabe cualquier mujer que haya menstruado alguna vez. Y además lo dice Wikipedia, de nuevo.
Hay varios mitos sobre la menstruación. Uno es esa mentira que dicen algunos estúpidos sobre una supuesta liberación de energías de no sé qué historia. No, no, y no. Tampoco es una enfermedad como otros idiotas andan diciendo por ahí. No es que la mujer “está enferma” porque “le vino”. Porque “vino Andrés”. ¿Conocen el “vino Andrés”? Yo ni me quiero imaginar de dónde habrá salido esa frase. ¿Andrés? ¿Por qué Andrés? ¿De dónde vino Andrés? ¿O será acaso una petición? ¿O un ofrecimiento? 
“¿Vino, Andrés?” –No, no, gracias; prefiero una copita de sangre de su vagina, si no es molestia.
Prefiero ni imaginar.

Los que sí prefieren imaginar son los suecos. Ah, los suecos. El sueco es muy de la imaginación, de las novelas policiales, de las novelas de más de mil páginas, y so-bre-to-do de las películas de todo lo que tiene que ver con lo que es la pornografía ¿Nocierto? Pero el sueco será sueco pero no es tarado: los suecos han logrado aggiornar la pornografía más tradicional a nuestra realidad social, psicológica y sobre todo económica. Los suecos han incluido en esta última algunos tópicos más cercanos al imaginario adolescente, como ser zombies o vampiros, y han además cargado sus películas porno con mensajes políticamente correctos, incluyendo por supuesto la hoy natural mención a la menstruación que como ya decíamos es moneda corriente en nuestros días. 

Es así que títulos como “Buffy, la menstruosa caza vampiros” o “The Tampon Zone” se han convertido ya en clásicos del cine erótico hard europeo, con escenas inolvidables, como aquella en la que un grupo de vampiros tentados por una Buffy en el esplendor de su período le practican un cunnilingus para chuparse los dedos. Cinematográficamente hablando, claro está.

Pero como suele suceder, la influencia de la vieja Europa en América del sur no se hizo esperar, y como es común también en estos casos, el cine argentino ha tomado la iniciativa con películas de porno- enredos como la tan mentada “me chorrea la empanada: y es de dulce de membrillo” o la no tan taquillera pero estéticamente más cuidada “Hoy los ravioles gordo, te los sirvo con mucha salsa”
Por otra parte la menstruación también ha ingresado en otro terreno artístico ligeramente distinto al cinematográfico.

El Baudelaire guatemalteco, ese excelso poeta que además es trovador, me refiero claro está a Ricardo Arjona, compuso una hermosa canción en la que creo debemos detenernos por un instante:









Y finalmente, para buscar la palabra definitiva,  ya que dos de las tres fuentes universales de conocimiento –Wikipedia y Ricardo Arjona- no fueron suficientes, considero que sería una buena idea visitar la tercera fuente de conocimiento más confiable de la historia: La Biblia. 


¿Qué nos dice la biblia con respecto a la menstruación?
Hay pocas referencias directas a la menstruación realmente, salvo en el comiquísimo Antiguo Testamento, más precisamente en Levítico 20:18 (sugiero que cada uno busque el pasaje antedicho en su biblia personal para leerlo con contexto):

Levítico 20:18 

Cualquiera que durmiere con mujer menstruosa, y descubriere su desnudez, su fuente descubrió, y ella descubrió la fuente de su sangre; ambos serán cortados de entre su pueblo. 





 Paz.





 
 
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