La Dull Fest






Es celebrable que en tiempos de escasos eventos novedosos, de grupos empresariales que invierten su dinero en traer grupos de esa mierda horrible que se llama Metal o en organizar tristes versiones de Pilsenroques en ciudades fantasmas como Flores, un grupo de empresarios haya decidido jugársela y crear un evento más realista, más adaptado a nuestra idiosincrasia, sin perder ese sabor a dependencia colonial que tienen las cosas novedosas que llegan a nuestra pequeña provincia Oriental. La Dull Fest. Un nombre en inglés, con dejo lejano de alemán. La Dull Fest, la fiesta del hastío. La fiesta del aburrimiento.





La idea motora de los organizadores de la Dull Fest es organizar una fiesta aburrida, una fiesta del hastío, donde la gente no va a pasarla bien sino a mostrar pública y colectivamente lo mal que la está pasando. 

Los organizadores de la fiesta se encargarán de mantener un ambiente lúgubre, de tristeza, de angustia y aburrimiento. Para conseguirlo hacen uso de música pertinente (Nirvana Unplugged, Traidores acústico- con media hora de “Flores en mi tumba” en un loop contínuo-, Radiohead, The Cure y discursos de Ehrlich; se sugirió en un momento pasar durante dos o tres horas también en loop el tema Mujer Amante de Rata Blanca, pero como eso sería una clara violación de los derechos humanos los organizadores decidieron no hacerlo.

Los concurrentes podrán ir vestidos del color que deseen, siempre y cuando ese color que deseen sea el negro. 

Los organizadores de la Dull Fest han convenido en la necesidad de  contratar a algunos individuos para realizar tareas indispensables durante la fiesta. Éstos individuos son, entre otros:

Los Patovicas: 

Un grupo de sujetos de contextura cónica, con remeras ajustadas que dificulten la normal irrigación de la sangre hacia el cerebro y como consecuencia de ello dificulte la elaboración del pensamiento, se encargará de detener, reducir y retirar del recinto donde se realiza la fiesta a todo aquel concurrente que se comporte de un modo no deseado, pongamos por caso, que sonría, o que directamente suelte una carcajada. Del mismo modo serán tratados los desubicados que se metan con los demás o pretendan causar problemas, es decir, aquellos que se atrevan a hacer un chiste.

Los Desanimadores:

La Dull Fest contará con un grupo de personas vestidas de sepulturero de película de terror para adolescentes, con pilot, botas de lluvia embarradas, completamente empapados, arrastrando los pies y cargando una pala. Su tarea será acercarse a los grupos de gente que aparenten estar disfrutando de la fiesta, abordándolos con frases como “mientras vos estás acá divirtiéndote, hay una madre que está llorando la muerte de su pequeño hijo, aferrada a su ataúd”, o “espero que disfrutes este momento, porque lentamente irás envejeciendo, tomando más vívida conciencia con dolor físico del paso de los años, y sentirás el pánico de ver a la muerte, implacable, al acecho: esta tal vez sea tu última bocanada de aire, que la disfrutes” para luego alejarse a desanimar a otro grupo de personas.

Los Lectores: 

En el correr de la noche, desde puntos estratégicos del recinto, un grupo de empleados leerán pasajes de El Pozo, de Onetti, una y otra vez. Una y otra vez. Una, y otra, vez. Haciendo especial hincapié en la parte de: “Un gaucho, dos gauchos…treinta y tres gauchos”

Los Lamentadores:

Los organizadores dispondrán en los lugares más oscuros del recinto a un grupo de personas cuya función será la de efectuar lamentos de dolor, gemidos de angustia, exclamando consignas de desesperación para conseguir un ambiente de tristeza.
En el momento pico de la fiesta habrá una proyección de imágenes de operaciones de vesícula vistas desde la perspectiva del cirujano mientras se escucha el tango La Cieguita, interpretado por Carlos Gardel.
En cada mesa, a modo de centro de mesa, habrá obviamente un arma. Habrá incluso efectos de audio que imitarán los sonidos de disparos, empleados que se pasearán con revólveres de fulminantes fingiendo suicidios  y el sonido de los disparos de algún desanimado que en efecto decida terminar con su vida.
Al final del evento se elegirá la mejor cola de la fiesta, el mejor imitador de Juan Domingo Perón y se hará un recuento de los cadáveres de los concurrentes que rápidamente serán trasladados a la zona de freezers para ser utilizados en la próxima edición de la Necrofilia Fest, organizada por el mismo grupo empresario de la Dull Fest.

Una fiesta para toda la familia.





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