Rosarium: Santificante Efervescente

"No son las personas sanas las que necesitan médico, sino
las enfermas..." Lucas 5: 31

     La ciencia versus la fe, la fe versus la ciencia. Esta dicotomía ha estado desde el principio de los tiempos, o mejor, desde que la ciencia tuvo que entrometer su curioso hocico en asuntos que no le correspondían. Pero lo cierto es que una vez que apareció, ya se instauró esta absurda separación que sigue hasta hoy entre aquellos que creen en El Salvador Jesucristo Dios Todopoderoso, y quienes por algún motivo creen los monos, los experimentos, los cablecitos, etc. Durante algún tiempo, estas diferencias en la manera de concebir el mundo llevaron muchas veces a tener que obrar de manera poco amigable, tanto de un lado como de otro: los hombres de ciencia provocando con sus nuevos descubrimientos, y los hombres de fe teniéndolos que perseguir y quemar en la hoguera a causa de dicha provocación. Mi intención no es tomar partida por uno u otro “bando”, de hecho lo que busco hoy no es hacer un racconto histórico de lo poderosa que es la fe y cómo se renueva cada día, en contraposición con los supuestos avances de la ciencia a través del tiempo. Todo lo contrario, hoy, más que nunca quiero hermanar estos dos tipos de saberes, trayendo la palabra del Señor a través de una computadora, invento que podría atribuírsele a la ciencia, al menos en parte.
     Pero de lo que concretamente quiero conversar hoy es de la sanación, de cómo adviene la cura, qué es lo que hay que sanar, si el cuerpo, el espíritu, el alma, la mente (en caso de que exista), o todo en su conjunto. ¿Quiénes son los enviados por Dios, o los preparados en las universidades del mundo para llevar a cabo tal tarea? Es un tema interesante para debatir, muchas personas que habitan en las sombras y no escuchan la palabra del Señor suponen que quienes transmitimos su mensaje estamos en contra de la medicina y de la ciencia en general: craso error. No en vano comencé estas escrituras citando a Lucas, quien con esas palabras nos revela todo un universo nuevo.
Las personas enferman, esto es un hecho, pero también es un hecho que así como Dios creó las enfermedades también creó las curas, y mejor aún, los curas. Y los médicos también, aunque muchas veces fallen en su praxis.
En tiempos donde el diablo parece estar ganando la batalla, donde el mal parece estar venciendo la pulseada y recibimos con los brazos abiertos a bandas polacas de rock satánico como Behemoth, en tiempos donde a las gentes les resulta más fácil matar a un niño que aún no ha nacido pero que claramente tiene vida (esto está comprobado científicamente) antes que darlo a luz y amarlo de por vida; en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos… se hace necesario aunar fuerzas y saberes, y combatir al demonio y a las enfermedades desde la misma trinchera.
Puede no ser la solución definitiva, pero algo me dice que con esto que aquí les traigo vamos por buen camino. Es un medicamento que encontré entre las pertenencias de uno de los dolientes con los que el Señor me puso a trabajar y me tomé la libertad de fotografiarlo para compartirlo hoy con ustedes. He aquí el Rosarium: Santificante Efervescente.






La última fotografía la adquirí en internet gracias a los avances de la ciencia. Otro día hablaremos de si internet es una invención de Satán o no.
 
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