Jirones de ciruelas



Soy plenamente consciente de los peligros que implica lidiar con este tema, pero de este tema voy a hablar porque así se me ha exigido por mis dos colegas de blog, Eufrasio Abaracón y Heisenberg. Hoy hablaré de la menstruación.
Es importante utilizar un medio de comunicación como es Narcotráfico de órganos, para, sin falsas modestias de por medio, no solo informar, sino también educar.
La menstruación como todos sabemos es una enfermedad que afecta tanto a mujeres como a hombres.
No. La menstruación es una enfermedad que afecta únicamente a las mujeres. No. ¡La menstruación no es una enfermedad! Eso es un mito. La menstruación es un mito. La menstruación no existe. La menstruación son los padres. La menstruación son MIS padres, que de mes en mes salen desde el interior del cuerpo de la mujer y, sí, me doy cuenta yo solito mientras escribo esta oración que algo de lo que estoy diciendo no está bien. No. Ah, eso. Sí. La menstruación no son mis padres. La menstruación tampoco son LOS padres. La menstruación es Artigas. La menstruación EN Artigas es distinta, eso era, eso quería decir. La menstruación en Artigas, seguramente por estar tan cerca de la frontera es más abrasilerada, es ya no roja, sino multicolor, con olor a frutos tropicales, es un hilito de sangre danzante, zigzagueante; incluso cuando menstrúan en Artigas se escucha música de fondo, y un par de personas siempre están alrededor tocando la pandereta en zunga y sambando. Esto según Wikipedia al menos.







En realidad lo importante es que la menstruación no es un mito, señores. No es un mito. La menstruación existe y ha venido para quedarse. Bueno, más bien para irse, para salirse, y volver a venir, como la murga que se va para volver, pero solo que la menstruación vuelve más seguido. Eso. La menstruación es como la murga: previsible, funcional, más o menos siempre igual. 
No. Eso no es cierto: toda menstruación es distinta. Así que no es como la murga, aunque también toda murga es distinta. Pero acá no estamos hablando de murgas, a menos que menstrúen, así que volvemos con el éxodo de sangre de cada mes. Con esa Redota femenina, con ese Éxodo de los orientales que cada mes fluye encabezado por un ensangrentado Esmoris, con el sombrerito de Artigas diciendo que en esta toallita absorbente al sur de América en la que nos ha tocao vivir, naides es más que naides, que los más infelices serán los más privilegiados, que los más menstruados serán los más chorreados.

Y no. Sin caras de asco. Que estamos en el siglo 21 y la menstruación es algo de lo más común y es tema de debate y de charla natural en cualquier parte, en cualquier mesa de boliche, en cualquier escritorio de oficina, en cualquier mesa de familia.

-Fua ¡Cómo menstrué este mes, papá! Manché todo. ¿Me pasás la sal?
-Claro hija. ¿Vas a querer Ketchup también?
-No, no, gracias. Ya tengo.

¿Se entiende? Simple. Con naturalidad. Porque es eso después de todo: es un proceso natural de expulsión de las malas energías acumuladas durante el mes. Es una catarsis líquida y un poco densa, una sensación liberadora única.

No. No es liberadora, ni única, eso lo sabe cualquier mujer que haya menstruado alguna vez. Y además lo dice Wikipedia, de nuevo.
Hay varios mitos sobre la menstruación. Uno es esa mentira que dicen algunos estúpidos sobre una supuesta liberación de energías de no sé qué historia. No, no, y no. Tampoco es una enfermedad como otros idiotas andan diciendo por ahí. No es que la mujer “está enferma” porque “le vino”. Porque “vino Andrés”. ¿Conocen el “vino Andrés”? Yo ni me quiero imaginar de dónde habrá salido esa frase. ¿Andrés? ¿Por qué Andrés? ¿De dónde vino Andrés? ¿O será acaso una petición? ¿O un ofrecimiento? 
“¿Vino, Andrés?” –No, no, gracias; prefiero una copita de sangre de su vagina, si no es molestia.
Prefiero ni imaginar.

Los que sí prefieren imaginar son los suecos. Ah, los suecos. El sueco es muy de la imaginación, de las novelas policiales, de las novelas de más de mil páginas, y so-bre-to-do de las películas de todo lo que tiene que ver con lo que es la pornografía ¿Nocierto? Pero el sueco será sueco pero no es tarado: los suecos han logrado aggiornar la pornografía más tradicional a nuestra realidad social, psicológica y sobre todo económica. Los suecos han incluido en esta última algunos tópicos más cercanos al imaginario adolescente, como ser zombies o vampiros, y han además cargado sus películas porno con mensajes políticamente correctos, incluyendo por supuesto la hoy natural mención a la menstruación que como ya decíamos es moneda corriente en nuestros días. 

Es así que títulos como “Buffy, la menstruosa caza vampiros” o “The Tampon Zone” se han convertido ya en clásicos del cine erótico hard europeo, con escenas inolvidables, como aquella en la que un grupo de vampiros tentados por una Buffy en el esplendor de su período le practican un cunnilingus para chuparse los dedos. Cinematográficamente hablando, claro está.

Pero como suele suceder, la influencia de la vieja Europa en América del sur no se hizo esperar, y como es común también en estos casos, el cine argentino ha tomado la iniciativa con películas de porno- enredos como la tan mentada “me chorrea la empanada: y es de dulce de membrillo” o la no tan taquillera pero estéticamente más cuidada “Hoy los ravioles gordo, te los sirvo con mucha salsa”
Por otra parte la menstruación también ha ingresado en otro terreno artístico ligeramente distinto al cinematográfico.

El Baudelaire guatemalteco, ese excelso poeta que además es trovador, me refiero claro está a Ricardo Arjona, compuso una hermosa canción en la que creo debemos detenernos por un instante:









Y finalmente, para buscar la palabra definitiva,  ya que dos de las tres fuentes universales de conocimiento –Wikipedia y Ricardo Arjona- no fueron suficientes, considero que sería una buena idea visitar la tercera fuente de conocimiento más confiable de la historia: La Biblia. 


¿Qué nos dice la biblia con respecto a la menstruación?
Hay pocas referencias directas a la menstruación realmente, salvo en el comiquísimo Antiguo Testamento, más precisamente en Levítico 20:18 (sugiero que cada uno busque el pasaje antedicho en su biblia personal para leerlo con contexto):

Levítico 20:18 

Cualquiera que durmiere con mujer menstruosa, y descubriere su desnudez, su fuente descubrió, y ella descubrió la fuente de su sangre; ambos serán cortados de entre su pueblo. 





 Paz.





 

6 comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    Realmente hacia falta esto? que no se me enteinda mal por favor, es muy gracioso pero repito ¿hacia falta esto?

    Txus

  1. Darío dijo...:

    Esto hacía falta. Hay que educar, no es todo chacota, todo juajuajuá.

  1. Anónimo dijo...:

    voy a tener pesadillas con la cara de Arjona al cantar algunos versos específicos, haciendo la pausita esa antes de que la gente cante parte de la letra. Digo esto para que lo sepan nada mas para que sepan que una lectora suya no va a poder dormir normalmente
    El texto muy gracioso pero eso no es novedad

    S.H.

  1. Hybrid Willow dijo...:

    Yo para mi... este es el enfoque que tendría que tener educación sexual en el escuela.

  1. in eme dijo...:

    la menstruación es arte:

    http://feldmannmolina.tumblr.com/image/32863519149

  1. Darío dijo...:

    Me gustan sus aportes. Lamento SH que usted se me sueñe con Arjona, pero no todo en nuestro proceso de aprendizaje es disfrutable y hay que aprender a manejarlo. Y Willow, sepa usted que tanto su aporte como su uso de "yo para mí" no son otra cosa que un elogio para este grupo humano que damos en llamar dulcemente Narcotráfico de órganos.
    La menstruación no es arte. El arte es menstruación.

 
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