Obama y el Sexo


 No, mentira, es para captar atención de lectores casuales el título: esto va de crítica literaria.


El Patio de la Literatura:


Infinidad de reseñas: Una mirada fresca y profunda a la obra de Aurelio Fagúndez


Difícil es encontrar palabras para definir una obra tan ecléctica y variopinta como la de Aurelio Fagúndez, a no ser por las palabras “porquería” o “genialidad”. Es que este poemario de Fagúndez puede ser ubicado exactamente allí, en el límite que separa la genialidad y la sutileza, de la porquería y de la torpeza.

 El poema que abre la obra y que además le da nombre- Infinidad de universos, infinidad de tiempos, finitos seres- es un poema que explora con vibrante naturalidad, y desde la voz de una pre adolescente anoréxica, el confuso entramado de estrés, tensión y competitividad de la elección de las representantes para Miss Universo. La cuidadosa elección de las palabras y la aparente inocencia de los versos producen en el lector la suspensión de la incredulidad que siempre resulta tan necesaria.

En Ya está pronta la lechita, segundo poema del libro, Fagúndez se despacha con una catarata de versos endecasílabos y con un lenguaje simbólico que remite a la lírica del “Indio” Solari y a la de Umberto Eco, y cuya línea temática –producto de ese alto grado de simbolismo- bien podría versar sobre un padre que abusa sexualmente de sus hijas recién llegadas de la escuela, o bien podría ser entendido como un reverso, o un negativo, de la intencionalidad detrás de la obra de Erich Fromm, en El miedo a la libertad.

Podríamos agrupar a los poemas 3, 4 y 5 en un subgrupo que gire alrededor del eje temático “educación versus barbarie”. Tanto Paulo Freire me introyectó el opresor por el recto, como Escuela Moderna, alumnos Posmodernos, civilización nefasta  y muy especialmente Se te manchó la túnica: es tu primera menstruación son poemas que alternan la dulzura de la niñez, el análisis sesudo e irónico de la actualidad educativa a nivel mundial y versos de apariencia autobiográfica que le dan a estos poemas un toque especial, ese no sé qué tan propio de las obras de poetas que abren sus sentimientos y vivencias a los lectores.

Soy puto, el sexto poema del libro, es un soneto magníficamente diseñado para mantener la atención del lector y es a la vez el más largo del libro: sobrepasa las quinientas páginas. Referir a su temática le quitaría al lector las delicias de la sorpresa y del sobresalto intelectual.

En Pierre Menard, autor del Alquimista, Fagúndez nos presenta una clara referencia al cuento del Argentino Mario Benedetti y nos interna en un delicioso viaje por el mundo de las conjeturas, de la filosofía y de las constantes referencias literarias. De lo mejor del libro.

El poema que cierra el libro –desde el punto de vista de la forma, el más osado-No me digas profe, decime papi está escrito en versos libres, la rima está ausente, pero el sentimiento y la profundidad no. En un lenguaje claro y conciso, Fagúndez nos interna en un mundo de tentaciones, sensualidad y tabúes: el eje temático acerca al lector a la historia de un docente de diseño gráfico que detesta la formalidad y el paso del tiempo, pero que ama a sus alumnas, en el sentido de tener sexo con ellas.

Infinidad de universos, infinidad de tiempos, finitos seres es un libro estremecedor, calmo, fresco y monótono. Es altamente recomendable. La gradual publicación de la obra de Fagúndez no puede ser recibida de otra manera que con los brazos abiertos. Enhorabuena.

3 comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    carcajada grande con "ya está pronta la lechita" y con "soy puto"

    re basica soy pero no me averguenza

    S.H.

  1. Anónimo dijo...:

    Los titulos son buenisimos!

  1. Oscar Wild dijo...:

    Es un acierto del editor no haber usado el título del texto más largo; no debe ser fácil ir a una librería y solicitar "¿Me da Soy Puto?"

 
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