Canguros,pipas y monóculos


Lo bueno de postear en este blog inmediatamente después de Heisenberg es que tengo al menos seis meses para preparar mi texto; totalmente diferente sería la historia si posteara después de Jefrasio (delicioso juego de palabras con el que Heisenberg suele referirse a Eufrasio Abaracón, mezclando “Jefe” y “Eufrasio”), ya que éste me daría nada más que siete días para pensar qué escribir debido a su estricta puntualidad tacuaremboense.

Bien podría dedicarme a escribir textos como hace Heisenberg con ese estilo tan “ay ay ay qué peculiar es mi vida y qué curiosos mis horarios de sueño” y sacarle hasta la última gota de jugo al tema; o analizar a la heroína (no voy a hablar de sus problemas de adicción) de las pendejas de hoy en día para hacerse el coso y garchárselas so pretexto de poseer quién sabe qué clase de elevado gusto cultural.

Acabo de notar que el post está como un poco …centrado en Heisenberg, así que…voy a intercalar algún chiste de esos que se pueden contar en una cena de la familia de tu novia, cuando vas por primera vez:

-¿Por qué se cae la niña de la hamaca?

-Porque no tiene brazos.


La cuestión es que Heisenberg es muy psicólogo. Él está todo el tiempo observando tu comportamiento, mirando tu lenguaje corporal, analizando cada una de tus palabras con su libretita, su monóculo y su pipa, reclinado en su silla reclinable de reclinarse. Cada comentario que te hace está cargado de trampas, de señuelos, para que digas cosas que vengan a satisfacer su afán de conocimiento de la psique ajena, de una violación (no voy a entrar en este tema tampoco) de la privacidad de quien interactúa con él.

Le dice un niño a su mamá:
- Mami, ¿puedo hamacar al abuelito?
- No hasta que sepamos quien lo ahorcó.


-¡Maestra, maestra! Federico me está tirando pedacitos de carne.

-¡Federico! Dejá de tirar carne o te saco la lepra a patadas.


Lo odio. Realmente lo odio. Como señora mayor fanática de Rata Blanca, Adrián Barilari y de la Loca de Mierda que soy, logré contener el llanto en su momento ante los posts burlones sobre los antes mencionados y continué escribiendo en este blog, a pesar de que la angustia por momentos me llevaba a darle puñetazos a la pared, llorando, quebrado en mi fuero más interno.


Una niña muestra el puño cerrado a un caballero y le pregunta:
- Señor, adivine que tengo acá.
El hombre la mira sin mucha atención y responde:
- A ver... un lápiz.
- No, no ¿que tengo acá?
- Un caramelo.
- No...no adivinó. ¿Qué tengo acá?
- Una piedra, no sé... una moneda.
- ¡No!

Ya gritando, la niña insiste: -¿qué tengo acá?
-El caballero, fastidiado, le dice:
- No sé, ¿a ver qué tenés ahí?
- Parálisis.


Creo que lo único que odio más que a Heisenberg es a los canguros. Esos seres asquerosos, con sus bolsitas, sus saltitos, su miradita picarezca, sus manitos recogiditas, sus bracitos cortitos asquerosos y esa maldita costumbre de cruzarse en las rutas de Australia cuando vas manejando tu auto para que los atropelles y te arruines la vida ya sea económicamente, cumpliendo una pena en prisión o chocando con algún otro vehículo que venga en dirección contraria y mueras en el acto junto a toda tu familia; o peor aun: que sobrevivas y no puedas dejar de culparte por la muerte de los demás.

Bravo Heisenberg, bravo. Cruzás las calles de Australia corriendo sin mirar, y mirá lo que conseguís.

Chapeu contigo loco, chapeu.


¿Qué es más gracioso que un bebé muerto?

Un bebé muerto disfrazado de payaso.



Es posible que quieras dejar de leer acá mismo.




¿Cómo sabés si una muchacha es demasiado chica para vos?

Si tenés que hacerle el avioncito para que se meta tu pija en la boca.


Yo avisé antes.

Nuevo Tratado General de Ajedrez

Cuando publiqué el Cronograma de las 10 & 3 aún desconocía algunos de los efectos secundarios que podría traer aparejado el reacomodo de los ciclos de sueño/vigilia, era esperable empezar a lucir como una persona que tiene contacto con la luz del sol y esas cosas, pero hubo otras que empezaron a aparecer, diría yo, como efecto colateral de tener las mañanas libres. Una de esas fue Eufrasio Abaracón. En este punto cabe hacer una aclaración: Eufrasio empezó a aparecer en mi casa por las mañanas luego de haber permanecido toda la noche despierto y no por madrugar. Lo cierto es que, alentado quizás por el café cargado con el que agasajo a mis invitados, o por la desazón del amanecer solitario, o acaso por el enriquecimiento intelectual que le significa intercambiar algunas palabras conmigo, comenzó a instaurarse casi como un ritual la visita de este pensador a mi morada. Sean cuales fueren sus motivos, a mi me gusta pensar que es el ajedrez lo que lo guía cada mañanas, como un alfil surcando diagonalmente la calle Constituyente, hasta mi edificio. Zitarrosa hasta las 10 de la mañana (siendo generosos, si fuera por mi no permitiría escucharlo pasadas las 7 am), café de máquina (de las que van al fuego) y más cerca del medio día Múm, Mogwaii o lo que el Winamp proponga.
Probablemente haya sido por nuestra poca destreza ajedrecística que empezamos a ensayar diferentes modalidades de jugar al ajedrez. La mayoría consisten en nuevas e inefectivas formas de diagramar el tablero que convierten la partida en una matanza desordenada y poco divertida, y las otras directamente nunca las llevamos a la práctica, son formulaciones teóricas que proponen ejercitar la abstracción mental y subjetivar al sujeto-sujetado al modelo de pensamiento dominante del hombre-masa. Todo esto último es mentira.
Bueno, estos son los diferentes ajedreces que registramos e intentaremos hacer famosos para volvernos multimillonarios.



Caballo Ajedrez

Todas, absolutamente todas las piezas mueven como los caballos, es decir, en forma de ele. En la fotografía fue tomada en medio de una partida de Caballo Ajedrez.





El Círculo de la Muerte Asesina

También conocido como “Circunferencia mortal de la muerte”, las piezas forman un círculo dentro del cual se desata una sangrienta batalla




Mandelajedrez

Debe su nombre a que no hay un territorio exclusivo para las piezas negras y otro para las blancas, esto no significa que cada jugador juegue con las piezas mezcladas, no, el que juega con las negras juega con las negras, y el que juega con las blancas juega con las blancas. Esta todo bien con los negros pero no da para andar mezclando.



Ajedrez Feudal

El poder ya no se concentra únicamente en el monarca, sino que hay señores feudales (torres y alfiles) con sus propios feudos y vasallos (peones).



Ajedrez Jesucristo

Inspirado en la frase “Los últimos serán los primeros”. No se bien si fue Jesús o John Lennon el que dijo eso. Los peones se encuentran protegidas por las piezas más poderosas.





Ajedrez Cubista

No tiene nada que ver con Picasso ni con Fidel Castro



Ajedrez Roger Waters

Se desconoce el origen de su nombre. Es igual al ajedrez convencional pero la partida comienza con todas las piezas adelantadas un casillero.



Ajedrez Travesti









El rey es la reina, la reina es el rey. La finalidad es dejar sin movimientos posibles a la reina, quien aún conserva sus movimientos, y el rey pasa a ser una especie de peón que puede mover hacia atrás y en diagonal, porque aunque el mono se vista de reina travesti queda.



Atención: Los siguientes modelos son los que presentan un muy bajo nivel de jugabilidad

Ajedrez Transexual

A diferencia del Ajedrez travesti, en este sí hay un verdadero cambio de roles, ya no es una cuestión de apariencia. Sobre este tipo de ajedrez surgieron debates entre Eufrasio y quién escribe, más de orden técnico que ético-moral. Es cierto que a quién le toquen ambos reyes no podrá ganar nunca, pues no tiene a quién hacer jaque mate; eso no es de mi incumbencia, será problema de quien se siente de ese lado.



Ajedrez Comunista







Hay dos versiones, la primera es la que ven en la foto, somos todos iguales, nadie es más poderoso ni tiene más privilegios que nadie.
La segunda versión propone un ajedrez tradicional, pero antes de jugarlo hay que acabar con las clases sociales y la propiedad privada de los medios de producción.





Ajedrez Racista
Las negras están en clara desventaja.


Ajedrez Caníbal


También conocido como “Parradoajedrez”, los jugadores solo pueden comer sus propias piezas. No está del todo claro el objetivo de este juego.


Ajedrez Luis XIV













Uno de los jugadores tiene a Luis XIV en su plantel, esto trae consigo ciertas ventajas como por ejemplo no perder nunca, pues teniendo en cuenta que el poder del Rey Sol es de origen divino no puede ser cuestionado, lo que le permite ir modificando las reglas e inventando nuevas conforme avanza la partida.




Ajedrez Imaginario


Deja todo librado a la imaginación de los jugadores.

Ajedrez Heracliteano








Las piezas no se pueden sumergir dos veces en el mismo río. Básicamente eso.
 
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