Kris Namurti

"Anoche soñé que era una boxeadora uruguaya, hoy ya no se si soy un filósofo hindú que soñó que era una boxeadora plancha o soy una mariposa que sueña que es un filósofo de la antigua china".

Así se llama el libro de Kris Namurti, ustedes dirán que es un título demasiado largo, muy bien, excelente apreciación cerebritos, pero eso qué importa? ¿acaso tienen pensado tatuárselo en la frente? Como sea, lo cierto es que es realmente largo; no obstante, este es un detalle que parece no haberle importado demasiado a Namurti, quién luego de su controvertido y archiconocido cambio de nombre y de sexo, saca este libro autobiográfico que promete llevar a sus lectores a un viaje hacia lo más profundo de la naturaleza de la mente humana.

Yo, como crítico literario, estoy plenamente en contra de las autobiografías, esa palabra es casi un oxímoron, ¿cómo se puede escribir una biografía de una persona que va viviendo la mitad o menos, o más -no importa- de su vida? ¿Qué pasaría si después de escribirla es abducido por una nave espacial y elegido para gobernar en un planeta lejano habitado por seres hermosos? El libro pasaría a ser algo parecido a una de esas enciclopedias de ciencias naturales que unas señoras con el peor trabajo del mundo nos iban a vender a la escuela, con información atrasada, vieja, obsoleta. Es entendible que la persona biografiada quiera percibir las ganancias de su libro estando aún con vida, pero entonces debería llevar otro nombre, o al menos agregarle la palabra "incompleta" en el título. O en su defecto escribirla e inmediatamente después matarse, no sin antes relatar el suicidio en el capítulo final. Pero al margen de todo esto, y aún considerando que el libro de Kris Namurti no alcanza ninguno de los objetivos que se propone, creo que igualmente merece una breve reseña.

En esta autobiografía, la ex boxeadora cuenta en tercera persona su nacimiento, recuerdos del barrio de su infancia, los primeros golpes recibidos y propinados desde y hacia sus múltiples padrastros, desde sus primeras peleas en la Casona de Campbell hasta sus mejores combates dentro de un ring ya como boxeadora profesional, e incluso su incursión en el mundo de la psicología como estudiante de la UdelaR. Todo eso en el primer párrafo del libro, que constituye el primer capítulo.

El resto de la autobiografía consta de un segundo capítulo que escribe en primera persona y que comienza relatando la visión que tuvo mientras yacía inconsciente sobre la lona del cuadrilátero, luego de un brutal KO. Según lo que escribe Namurti, ese gancho izquierdo le hizo conocer La Verdad -en el sentido filosófico de la palabra- y cuenta cómo soñó que era Krishnamurti que soñaba que era Zhuangzi que soñaba que era una mariposa y que cuando se despertaba no sabía si era Zhuangzi que había soñado que era una mariposa, o era Krishnamurti que había soñado que era Zhuangzi que era una mariposa, o era Zhuangzi que había soñado que era una boxeadora que la habían noqueado, o era un filósofo hindú que en realidad era un psicólogo chino que soñaba con ser una mariposa boxeadora adicta a la pasta base pero se despertaba siempre en la mejor parte.

Yo acá traté de resumirlo un poco pero es infinitamente más larga la sucesión de falsos sueños y falsas vigilias, concluyendo incluso que según él/ella, todavía se encuentra en KO y que de alguna manera todos lo estamos, pero no queda claro por qué. Luego detalla la operación del cambio de sexo, y la operación para envejecer, así como también las operaciones realizadas en diversas ventanillas para poder cambiarse de nombre.

Las últimas páginas contienen dibujos de la evolución del cuerpo de Kris Namurti hechos por él mismo, desde el nacimiento de aquella tierna beba hasta la abrupta transformación en un viejo asiático. La idea es pasar rápidamente las hojas y ver cómo las figuras de la metamorfosis cobran movimiento.

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