La cabeza detrás de las cabezas

Héctor Enrique Del Pollo es escritor, mecánico y músico. Autoproclamado “Emperador de la 3ra sección de Lavalleja”, este singular personaje no tiene ningún poder real y no ocupa ningún cargo en el estado ni en ninguna otra institución. Radicado desde hace 30 años en un pequeño poblado del interior del departamento de Lavalleja, pasa sus días mascando chicle sentado en un trono forrado en papel de diario, vistiendo únicamente una remera de los Redondos y una capa de terciopelo rojo.
Mi interés en este autor nació cuando leí el relato breve La Comunidad General, publicado en el semanario La Chapa en setiembre de 1978. Esta historia sobre perros glotones que desentierran cabezas cantantes me resultó interesantísima, y revivió mi interés en el movimiento literario conocido como neo-paraguayismo invertebrado salvaje tardío.
El año pasado tuve el honor de conocer personalmente a este autor; así como el placer de mantener relaciones sexuales con su hermana, lo que me produjo gran satisfacción.

Alfonso Destreucheau, El País Cultural, julio de 2001.

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“(…) Entonces yo estaba en el living de la casa de mi sobrino, y sentía que todos los objetos de la habitación tenían vida propia. La lámpara me hablaba, me decía: ‘la forma de tu cabeza es extraña, y Alberto Kesman es una mala persona’. Esto último me resultaba muy insultante, Kesman es la persona que más admiro en este mundo después de Madonna. Es así. Y además algunos objetos luchaban entre ellos, otros construían un muro en el living. Y el muro construía un muro más pequeño que construía un muro diminuto. Fue ahí que se me ocurrió la idea de escribir un cuento sobre una persona que se come su propio hígado, adquiere poderes sobrenaturales, viaja al espacio y es electo presidente de los Estados Unidos. Estoy cansado ¿Me vas a dar un paquete de yerba? Mi abuela tiene una mesa igualita a esta.”

Héctor Enrique Del Pollo, entrevistado por Omar Gutiérrez en el programa Igualito (No es lo mismo) de Televisión Nacional en octubre de 2009.

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La Comunidad General
La Comunidad General es una cabeza enterrada en la arena. Quince perros bípedos se acercan caminando por la playa, mientras conversan sobre fútbol. Uno de ellos huele algo extraño y saca una pequeña pala de plástico de su mochila. Tras cavar un pozo poco profundo extrae la cabeza enterrada. La cabeza despierta y comienza a cantar canciones rusas sacudiéndose frenéticamente. Los perros deben ponerse de acuerdo acerca de qué hacer ante este descubrimiento; tras deliberar durante varios minutos deciden comerse la cabeza. Envenenados por la cabeza cantante sufren una horrenda agonía a lo largo de tres largos años. Luego mueren y resucitan convertidos en cabezas que arrastrándose se sacuden violentamente mientras cantan canciones rusas. Al cabo de varias semanas aprenden a arrastrarse más eficientemente y salen en busca de una playa donde enterrarse.

Héctor Enrique Del Pollo. Publicado en semanario La Chapa, setiembre de 1978

Hay un mito que se llama Orden

Hay un mito que se llama Orden. Es un mito triste, encerrado en sí mismo, comprimido, podría decirse. En la escuela se burlaban de él, de su nombre, de su segundo nombre (Y) así como de su apellido paterno (Progreso).

Fuera del alcance de la mirada de su padre, Club Atlético, Orden se lamentaba frente al espejo: “Si solo tuviera otro nombre, si solo tuviera otro nombre mi vida valdría la pena”. Eso, sin embargo, no hubiese sido así, pero eso solo yo lo sé y ahora mismo no puedo, y no quiero, demostrarlo.

Orden superó como pudo la etapa escolar y pasó al liceo. Allí, el Mito de la Edad de la Bobera fue su principal enemigo: había sido su compañero en la escuela y tenía la intención de continuar molestando a Orden durante su estadía en la educación secundaria; con ese propósito organizó golpizas, robos y humillaciones verbales durante todo el primer año. Desde el segundo año en adelante su trabajo de organización no fue necesario. Sus compañeritos aprendieron a hacerlo solos.

Su única motivación para continuar yendo al liceo era el Mito de la Pendeja Alzada Que Le Gusta la Lectura, quien encontraba en la combinación del nombre Orden Y Progreso un parecido con Ortega y Gasset que potencialmente podría hacerle humedecer las partes pudendas. Orden fantaseaba con que a esta compañerita efectivamente se le humedeciera por él la entrepierna, pero, pero, pero, pero si bien a la botija se le humedecía la entrepierna, no era por él, sino por la menstruación, y se le humedecía con sangre. En otras palabras tal vez más desagradables aun: lo quería, pero como amigo. Esto destruyó anímicamente a Orden; se volvió incluso más encerrado en sí mismo, casi autista. Dejó de pensar por sí mismo, se dedicó a imitar y a seguir los modelos que otros le proponían, empezó a suponer seres sobrenaturales y a dejar de concebir la sociedad como algo plural y heterogéneo. Es decir, se volvió cristiano.

Orden decidió ordenarse en la Orden de los Franciscanos y allí su vida transitó por los caminos más frenéticos y diversos. Excitantes votos de silencio lo transformaron en un experto en el Dígalo con mímica. Años de castidad y misoginia bíblica lo encaminaron directo, directo, directo, al abuso de menores; pero Orden resistió la tentación.

Durante los primeros años forjó una amistad sólida con La Parábola de la Oveja Perdida, con quien compartió horas de plegarias, rezos, oraciones y frenéticas relaciones sexuales. No, frenéticas relaciones sexuales no; todo lo otro sí. Y esto se mantuvo así, en plegarias, rezos y oraciones, sin frenéticas relaciones sexuales, hasta que fueron sorprendidos teniendo leves/frenéticas relaciones sexuales en la habitación de La Parábola del Hijo Pródigo; la muy chanchita grababa todo en video. El mito llamado Orden y las dos parábolas fueron expulsados de la Orden de los Franciscanos inmediatamente.

Dos meses después, seguramente para llenar el vacío que le había producido la expulsión se afilió al partido Celíaco-Marxista-Leninista-Stalinista-Lacaniano de San Ramón, y se puso al frente de su órgano de prensa. Fue precisamente desde ese órgano que atacó duramente, con un artículo de revisión histórica, al desempeño revolucionario de Lev Trotsky durante su exilio en México; su artículo no gustó en la facción disidente Celíaco-Marxista-Leninista-Trotskista-Lacaniana, y fue precisamente este grupo el que lo asesinó suministrándole mil millones de millones de mucho trigo, y catorce balazos en el pecho.

Orden Y Progreso murió a la edad de algunos años, sufriendo mucho, como sufrió durante toda la vida.

Amansaloco

Escuché el portazo y miré despreocupadamente en dirección al área en la que probablemente se había originado el estruendo. Algunas otras cabezas hicieron lo mismo. Vi como nacía de entre los cubículos, a lo lejos, la calavera calva del gallego calentón. Por el movimiento de la misma, adiviné que venía dando pasos apresurados pero aparentemente sin dirección. Se detuvo unos segundos, se quitó los lentes, pensó y siguió andando, esta vez mucho más lento. Ahora la cabeza brillante parecía sugerir que el cuerpo se deslizaba quieto por una cinta sin fin. A medida que se aproximaba a mi lugar de trabajo, se iban muteando progresivamente los cuchicheos en la góndola de computadoras alineadas en la que me encontraba. Yo, sentado, iba girando mi tronco en sentido anti-horario para quedar finalmente enfrentado a la pantalla otra vez.

Se detuvo al lado de mi supervisora, la rubia, en el extremo de nuestro corredor. Ésta alzó ligeramente su mentón y aventuró una sonrisa insegura que el pelado no vio, inmediatamente la rubia se arrepintió de hacerlo y se alegró de que nadie la hubiera visto. La cabeza de pronto tenía un cuerpo que la sostenía y que comenzó a adentrarla en nuestra góndola de vendedores inexpertos; yo no lo veía, escuchaba sus pasos a pesar de la moquette e imaginaba sus movimientos. A cada paso suyo se minimizaba una ventana infractora, se producía un nuevo rostro serio, se acomodaba el micrófono de alguna vincha, se erguía más la columna de alguna muchacha, se entrecerraban algunos ojos fingiendo intentar descifrar algo en la pantalla. Sabía que se acercaba, podía oler su gordura. Afirmé mis manos aún sin sudor sobre el escritorio e impulsé mi anatomía hacia delante, confiando el éxito de esta tarea a la capacidad de las rueditas de la silla de cumplir con su única función: desplazar sin problemas al cuerpo que soporta. Me hundí en mi cubículo, sirviéndome de las paredes de madera compensada que me separaban del mundo, buscando mimetizarme con el escritorio, con el monitor, con la mugre del teclado. Aquello no podía ser más igual a lo que sucede con un insecto cuya vida depende de la torpeza de su depredador, de que descubra o no que en realidad no es una hoja o un palito. Y nosotros ahí, tan homo-sapiens, rodeados de computadoras, vendiendo celulares truchos a algún inmigrante estúpido al otro lado del Atlántico, utilizamos los mismos recursos que un tatadios.

El gallego, a pesar de su cabeza completamente despoblada de pelos, ostentaba en su cara una barba mediterráneamente tupida, imposible para un rostro de estas latitudes, bajo la cual supongo habría una boca. Sobre su escueta nariz descansaban unos lentes con poco aumento y montura moderna.

Repentinamente sentí demasiado cerca el temible sonido que emitía el amansaloco del gallego al apretarlo, era una pelotita azul y se encontraría a no más de 10 centímetros de mi oreja derecha. Quizás pasaron tres segundos o tres minutos antes de que empezara a hacerla rebotar contra el suelo, una y otra vez. Comprendí que estaba detrás de mí, observándome. Mire mi aparato y advertí que se encontraba en “mute”, quién sabe hacía cuanto rato, y eso estaba mal. Si quitaba el mute iba a quedar en evidencia que lo tenía puesto desde antes, esa opción no entraba dentro del campo de lo posible. Pensé en lo complejos que son esos aparatos y lo compleja que es la mente humana; comparé los colores del teclado con el del monitor y deduje que eran distintos tipos de negro. Eran las 5:45 en Uruguay y las 9:45 en Madrid. Pensé en Los Simuladores y empecé a simular.

-Buenos días, le llamo de MoviStar, soy Sebastián, es usted el titular de la línea 669620004?... encantado de saludarle, con quién tengo el gusto de hablar?... muy bien Laura, el motivo de mi llamada es proponerle el cambio de su línea a MoviStar, conservando su número y beneficiándose de un teléfono totalmente gratuito e importantes descuentos en su factura, dígame, cuál es su compañía actual?... Vodafone muy bien, y tiene contrato o tarjeta?...

Se me terminó el speech y me costaba seguir improvisando, mi voz ya no se parecía a la de alguien que se dedica a vender cosas por teléfono; la pelota seguía picando ahí detrás, torturándome.

-Y cuánto tiempo hace que tiene el contrato?... ah, y tiene hijos?... no, preguntaba porque capaz que ellos tenían MoviStar y a usted le servía cambiarse… y qué edades tienen?... preguntaba nomás... y todos ustedes son de ahí de España?... sí claro, yo también estoy en España, dije eso pero es una forma de decir nomás…

La pelota de la muerte rebotaba anunciando un final terrible. Ahora mis manos estaban mojadas y mis orejas varios grados por encima de lo habitual.

-Madrid es la capital de España, y Ronaldo juega en el Real Madrid…sabía que MoviStar es la mejor empresa del mundo?... porque sí, porque tienen celulares baratos…tiene móviles baratos…lo que pasa que también se le dicen celulares…sí sí, acá en España se le están empezando a decir así también, como en Uruguay…

Se activó el protector de pantallas, era una palabra que rebotaba aleatoriamente.

Luego de permanecer varios minutos en silencio me quité la vicha de la cabeza. El amansaloco había dejado de sonar hacía ya un rato. El gallego extendió su mano, oprimió el botón “mute” de mi central y casi inmediatamente comenzó a sonar una voz en los auriculares de la bincha, ya sin cabeza, sobre el teclado mugriento

-Diga… diga!... vais a hablar o no cabrón?

Apoyé mis codos sobre el escritorio, junté mis manos y apoyé mi quijada sobre mis pulgares. Supuse que todos estaban mirando aquel espectáculo, la cabeza calva seguía sin emitir ningún sonido. Alguien tosió no muy lejos, imaginé a mi supervisora, la rubia, registrando en su memoria paso a paso nuestros movimientos, para esa noche reproducirles toda la escena a sus amigas.

El protector de pantallas rezaba: “Eurocen”. Levanté mi trasero del asiento sin despegar mis codos del escritorio hasta que mis piernas quedaron completamente estiradas, mi nariz rozaba la pantalla lcd, pronuncié unas palabras que no recuerdo, como un grito de guerra, y seguidamente me desgracié con todas mis fuerzas. El estrépito alcanzó unos decibeles más dañinos que graciosos y el veneno irradió completamente la corporeidad del gallego, deslizándose por su cabeza calva, impermeable, empañando sus lentes y depositándose entre sus barbas para quedar eternamente impregnado en la moquette. Me volví a sentar, me coloque la vincha y quité el protector de pantallas con un tinguiñaso en el mouse.


Estoy haciendo un juego para pc en tercera persona, vos sos un robot que trabaja en un Call Center y tiene que matar a su jefe (que es un monstruo) tirándose pedos, para después rescatar a la princesa que está en la torre del castillo

16 cosas que hay que saber para tener una vida feliz

La columna de autoayuda del Dr. Asclepio Martí.

Mis cordiales saludos a todos los jóvenes lectores de este semanario. A quienes no me conocen les comento brevemente que soy experto en disección de animales, astronomía y autoayuda. Estudié en una prestigiosa institución rusa de nombre impronunciable (al menos para quienes no somos rusos), ubicada en las afueras de una ciudad de nombre difícilmente pronunciable aunque completamente imposible de escribir. Actualmente recorro el mundo y dedico mis humildes palabras a todos aquellos esmerados atletas que practican ese maravilloso deporte que es el vivir.
Pero ustedes se preguntarán ¿qué es vivir? Esa es una buena pregunta. Para contestarla hagamos un simple ejercicio. Imaginemos a Tabaré Vázquez disfrazado de Power Ranger, sentado en el living de su casa jugando al Play Station 3. Mientras con una mano juega con la otra se realiza incisiones en todo el cuerpo usando una tijera oxidada. Al mismo tiempo se escarba la nariz con su propia lengua, que inexplicablemente se extiende varios centímetros más allá de lo normal. Finalizada la hora de juego se sienta a la mesa y hunde sus fauces en un recipiente que contiene lo que parece ser el cadáver en descomposición de un niño muy pequeño. Devora su comida con avidez, a gran velocidad y produciendo sonidos extraños.
¿Está más claro ahora de qué se trata la vida? ¿No? Bueno, probemos con otro ejemplo.
Había una vez un joven contrabandista que realizaba sus negocios al norte de la Banda Oriental. Un triste día le robaron todas sus pertenencias y mataron a su familia. Entonces repentinamente se le apareció un hada que le dijo "¿Por qué vos sufriendo estás?". El contrabandista se vio deslumbrado ante la presencia de aquel mágico ser, y encantado por su voz que sonaba como un canto le contestó "y....ando bastante embromado". Entonces el hada le explico lo maravillosa es la vida y todos los buenos motivos que hay para vivirla. El joven entendió entonces una gran verdad: el amor es importante para la felicidad©.
Espero que este ejemplo tan maravilloso los ayude en algo.
A continuación paso a enumerar las 16 cosas que hay que saber para tener una vida feliz, y me despido hasta la próxima entrega. Vivan la vida con alegría, pórtense bien y no se droguen mucho.

1) El contrabando es perjudicial para la economía del país.
2) Es peligroso tocar un tigre con las manos descubiertas. Es aconsejable utilizar guantes o un trapo.
3) Los encendedores descartables se rompen con facilidad.
4) Cada vez que respiramos un chino se lava los dientes en forma incorrecta. China es el país con más caries. China es también el país con más chinos.
5) Pablito "Fiambre Canceroso" Estramín le pegaba a su mujer en la época en que compuso la canción sobre la violencia doméstica, maltrataba a su hijo adolescente cuando escribió la canción sobre los adolescentes y golpeaba a su abuelo cuando escribió la canción aquella sobre los abuelos. Y además era trolo.
6) 82% de los comerciantes de Bagdag no juegan al fútbol.
7) 100% de los deportistas holandeses no son empresarios australianos.
8) Si multiplicamos el número de calles que tienen nombres de personas de apellido Bálsamo que hay en Paso de los Toros por el número de veces que Omar Gutiérrrez dice "vecina" cada día el resultado nos da 666.
9) Cristina Ocampo es inmortal.
10) Si mirás con atención las manchas en la pared de la cocina del piso 2 del hogar estudiantil de FENAPES verás una virgen que llora materia fecal.
11) El amor es importante para la felicidad©.
12) A diferencia de lo que nos quiere hacer creer la comunidad científica, el gobierno y varias otras instituciones maléficas, la pasta base es una sustancia inocua.
13) Los niños son el futuro.
14) El departamento de Flores en realidad no existe.
15) Nunca hay que perder la esperanza.
16) Las personas que cruzan la calle con el semáforo en rojo son más propensas a contraer cáncer.

Pueden visitar el sitio oficial de Asclepio Martí haciendo click acá.

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Nota del autor: Recientemente mis colegas me han acusado se ser un refritador. Dicen que publico textos ya publicados solo porque abordo los mismos temas que solía abordar en mis artículos de Insert Coin. Así que decidí que esta vez voy a refritar en serio. Este texto fue pubicado originalmente en Fofoca. Tiempo después y con algunas modificaciones estuvo en Tacuarembosta. Y voy a ver si lo meto en algún otro lado un día de estos.

 
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