Presentación de Enfermos II

En algún lado me topé con esto:

No conocemos la persona que redactó este manual y quede claro que no deseamos conocerla, pero no podemos pensar a sujetos que viven y sienten, sujetos sufrientes, padecientes, como meros “casos” a estudiar, como si no fueran más que un conjunto de síntomas. Hay que romper con ese legado que la psiquiatría moderna nos dejó y empezar a comprender al paciente como un interlocutor válido, como un individuo con potencialidades, y no solo como un cuerpo pasible de ser medicado. Como sea, está clarísimo que el que escribió esto es un chino (entiéndase por “chino” también japonés, o koreano o todos aquellos a los que les fascinan los robots gigantes), eso da por tierra con todo lo que dije antes, son demasiados como para pensarlos individualmente y se nos hace más práctico entenderlos como un todo complejo, imposible de ser entendido en cualquiera de sus dimensiones, y del cual hay que burlarse por las dudas, no sabemos si ellos no están haciendo lo mismo con nosotros. Fíjense nomás en este “Uso de Mando CD-ROM”, antes que nada, hay que decir que no debe haber en el mundo aparato con menos botones que una compactera, por lo que tenemos que desconfiar de tipos que elaboran un manual de uso de un artefacto como este para poder darle uso sin romperlo. Si a partir de esto podemos empezar a creer que se están mofando de nosotros en nuestras propias narices, basta con llegar al ítem “Eyaculación de Emergencia” para comprobarlo. La otra opción válida es que estemos ante la traducción de un gallego, ahí la enfermedad es distinta, también es de origen cultural, pero no es tan incomprensible para nosotros como lo que es pasa a los chinos.

Nadie en su sano juicio debería utilizar el término “eyaculación” en otro contexto que no sea el que todos sabemos que se supone que debe ser; porque si bien el término es conceptualmente pertinente a la acción que se intenta describir en este manual, es más que sabido que la tarea de eyacular es un privilegio concedido únicamente a los penes, nada que no sea un pene es capaz de eyacular, y mucho menos una compactera. Bien se podrían haber utilizado otros términos como Abrir, Expulsar, Sacar, Extraer, Arrojar, Expeler, Emitir… incluso Excretar es preferible.

Pero el chino va aún más lejos, utiliza en la misma oración las palabras insertar, hoyo y eyaculación manual; nadie que pretenda ser tomado enserio puede conjugar estos tres términos en un mismo enunciado. Aparte, el hecho de agregar el adjetivo “manual” habilita a los lectores a suponer los otros tipos de eyaculación, que se corresponden con las tres fases del desarrollo afectivo sexual del niño: oral, anal y genital. Como si esto fuera poco, se agrega “NOTA: Favor apagar el aparato antes de la eyaculación manual”. Este blog ha intentado desde sus comienzos no caer en la ordinariez, pero este chino de mierda te lo deja servido en bandeja; esta frase es una de las tantas pruebas de que los chinos no son como nosotros, ni siquiera biológicamente hablando: ellos tienen que apagar el aparato antes de la eyaculación manual, mientras que nosotros lo podemos dejar encendido que se nos apaga después automáticamente.

Por favor entiendan las terrajeadas como algo inevitable para referirse a este Manual, si quieren escuchar sutilezas humorísticas de la misma tópica y de otras escuchen a Les Luthiers, nosotros no sabemos hacer eso. Y recuerden algo: siempre es todo, absolutamente todo, culpa de los chinos.

MUNDIAL


MUNDIAL

MUNDIAL

MUNDIAL

MUNDIAL

MUNDIAL


No, mundial no. Ciencia


Ciencia


Un estremecedor descubrimiento arqueológico ha sacudido el mundo científico y religioso (pero levemente) como indica la tapa de la controvertida revista de arqueología The Indiana Jones Wannabes en su tapa más reciente: “Evidence found on Súsej The Sicker” (que en castellano significa “Ahora parece que se encontró bruta evidencia de que el profeta Súsej el enfermador existió de verdad. Te lo juro”).

Según comentaron los acalorados arqueólogos que hicieron las veces de voceros, este profeta, Súsej, “tenía muchos seguidores y realizaba mayormente dos actividades: predicar la palabra de dios y salvar a la gente del flagelo que es la buena salud.”

Ya menos acalorados, luego de graduar mejor el aire acondicionado de la sala de prensa, los estudiosos comunicaron que junto con los restos fósiles se encontraron varios escritos donde se menciona a Súsej como “un profeta judío que vivió hace unos 2010 años.”

Al ser interrogados acerca de las similitudes entre Súsej y Jesús, uno de los científicos rió a carcajadas, pero porque estaba drogado, mientras que el resto se inclinó por afirmar que “no tenían ni la menor relación.” Otro, ebrio, se limitó a decir “¿qué dijiste de mi hermana, vos?”

En cuanto a los milagros que realizaban, las escrituras encontradas mencionan que Súsej tocó a un hombre perfectamente sano y lo transformó en un ciego diciéndole “hijo mío, ya estás ciego”; también volvió a un mercader perfectamente saludable en un leproso diciéndole “ya que tienes tanta fe, también tendrás la gracia de dios…y lepra”; finalmente se indica que con un “póstrate y no andes” transformó a un veloz corredor de cien metros en sandalias, en un paralítico.

De acuerdo a lo que indicaron los especialistas, Jesús y Súsej no eran muy distintos, pero “Súsej tuvo la buena idea de no morir a los 33 años, y vivió hasta los 45, dedicando sus últimos años de vida a contagiar enfermedades venéreas a cuanta persona aceptara (o fuese forzada) a revolcarse con él detrás de algún cactus en el desierto.”

Da para pensar.

Hombre vs. Máquina

En un esfuerzo por no empezar a refritar cosas viejas o subir rellenos ya en mi cuarto post, es que decido compartir este relato con ustedes. Para entenderlo, es menester antes que nada poner a los consumidores de este blog al tanto de las lógicas de relacionamiento que guardan quienes en él escriben. Como hijos de la globalización, de la generación X y del Homovidens, hemos abandonado tanto la tinta y el papel como las trasnochadoras conversaciones en la cocina, para pasarnos al blog y a Internet como medio exclusivo de comunicación entre nosotros. Es así que algunos no nos conocemos más que por los brotes psicóticos que desplegamos acá en forma de updates. De esta forma, yo siempre di por sobreentendido que Daritxo era una computadora semi-inteligente programada para combinar sujeto, verbo y predicado de forma azarosa, y que luego de una cantidad “x” de caracteres, subía automáticamente esa contextura a este blog, con un intervalo de “n” días entre subida y subida. Algo parecido al modo de producción de chorizos. Esta conjetura acerca de que Darixto era una especie de Deep Blue del humor cuyo experimento falló y quedó funcionando en un depósito olvidado de un hospital psiquiátrico se vio discutida cuando el otro día lo vi sentado en la plaza de los bomberos.

No se detengan, sigan leyendo y ya van a entender el por qué de esta foto.

Hay ciertos casos, como este, en que la empiria no es necesariamente refutadota de lo que veníamos creyendo, puesto que el sujeto que veía aquel jueves otoñal, podría no ser más que la corporeidad que esta máquina pensante había elegido para exhibir su rostridad mediante el uso de fotografías en comunidades virtuales como Factbook, etc. La decisión de elegir ese semblante bien podría ser azarosa o quizás fue tomada mediante criterios de selección más complejos; en este sentido, el joven que veía platicar –hay que decirlo- seductoramente con la muchacha, no sería otra cosa que una víctima inconsciente de los caprichos selectivos de este aparato diabólico. Y él sin saber nada del asunto.

Cualquiera en mi lugar habría hecho algo, por eso, en un nuevo intento por parecer una persona normal, busqué su atención primero tímidamente, sin querer importunar el momento de intimidad que compartía con la eventual futura madre de sus hijos. Es así que puse en marcha una estrategia utilizada por las Fuerzas Especiales del Líbano que consiste en desperezarse (pero de mentiras) elevando ambos brazos para así ocupar un mayor lugar en el espacio y aumentar las chances de ser visto.

Al ver que esta maniobra no dio resultados, me propuse tomar el toro por las guampas y hacerlo a la antigua, así que saqué un caramelo de café y comencé a desenvolverlo haciendo el mayor ruido posible con el papelito. Quizás fue porque estaba demasiado lejos, o quizás es porque no sirvo para nada y como decía John Lennon, la vida es una mierda; pero fracasar por segunda vez me hizo sentir realmente un infecundo. De hecho revivió varios conflictos fundados en los fracasos de mi infancia precoz; puzzles que no pude armar, gusanitos de plasticina deformes, e incluso mi frustrado plan edípico de matar a mi padre y quedarme para siempre con mi madre. Minutos más tarde me descubrí tirado en posición fetal en el centro de la plaza, llorando y todo meado, por mi propia evacuación y por la de perros y personas que por allí pasaban. Debo confesar que esto es algo que me pasa bastante a menudo y en muchos lugares, la gente me ve y me orina encima.

En fin, la historia no tiene un desenlace hollywoodesco, me levante, compré unas garrapiñadas y me fui caminando. En cuanto a lo sucedido, me tiene sin cuidado, puesto que la persona en la plaza no era verdaderamente Daritxo, porque Hello! No existe, es una máquina! Y por otra parte tampoco me preocupa lo que pueda “pensar” el ordenador que funciona bajo ese pseudónimo, porque si bien aquí estoy denunciando su carácter de máquina, ella no se lo va a creer pues ella misma no lo sabe; esa es acaso, la diferencia entre el humano y la máquina: ésta es incapaz de pensarse a sí misma. Aparte las computadoras tienen monitores y teclados y los humanos no.

Bueno, ya habrán notado que la foto de la camioneta en el árbol era un señuelo para que sigan leyendo, y en virtud de que este post es sin dudas el menos gracioso en la historia de Narcotráfico de Órganos, es que voy a poner un par de fotos de tipos raros para que se rían.


 
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