Cebras


A la sombra de unos árboles en el prado de Montevideo, un joven, parado, intenta ponerse un huevo en la cabeza, y hacer que éste se mantenga encima de su cráneo para el resto de sus días. Alrededor del joven, se puede ver una cantidad interesante de huevos; interesante porque a mí particularmente me interesan los huevos que se encuentran alrededor de jóvenes que en el prado de Montevideo que intentan hacer que un huevo se mantenga encima de su cabeza para el resto de sus días; y no tanto por la permanencia del huevo en ese lugar para el resto de la vida, sino más bien por los huevos que pueden verse -rotos, es cierto- a su alrededor. Algunos de los huevos están más rotos que otros. Los que están más rotos, están en peores condiciones que los que están menos rotos, porque estos últimos conservan aun cierta similitud, en color o en forma, con lo que fueron antes de romperse. Porque está claro que las cosas, a pesar de no ser lo que fueron antes, mantienen, en los casos más afortunados, ciertos rastros de su vida pre-rotura. Es así que por ejemplo una mariposa puede mantener, si se la mira bien, los rastros de cuando era un asqueroso gusano, o bien un asqueroso gusano puede mantener rasgos de sus días como revolucionario cubano convencido. Y es a propósito de convencimientos, (y no mantiene la menor relación con lo dicho antes acerca del joven en el Prado) que esto viene a mi mente: estoy convencido que las señalizaciones de tránsito cobran vida durante la noche, en los lugares donde el tránsito es nulo, o muy poco frecuente. Y estoy convencido de esto porque varias veces me he cruzado con cebras que corren en manadas por las calles de mi barrio. Vale decir que en mi barrio no hay cebras autóctonas, por lo que es razonable creer que provienen de otro lado. Las señoritas señalizaciones de tránsito blanquinegras, o afro arias, como prefieren ser llamadas, vienen a mi barrio a jugar picadas y ver cuál es la cebra que tiene los ovarios más grandes ganando carreras. Ya bien hablaba Freud de las cebras y del factor psicológico consecuencia del tamaño de sus ovarios y -según acotaba Lacan- el ancho de las franjas negras. Mi indignación, que supongo se habrá podido sentir líneas más arriba, se debe al comportamiento de estas cebras descontroladas que vienen a jugar picadas para probar su cebrés. Esas picadas –más ruidosas que disco de Motosierra o planchas hablando en un ómnibus- son intolerables, además de ilegales. Con la Liga de Protección del Vecino de Peñarol, hemos salido a combatir -armados, con palabras- estas prácticas invasivas e ilegales. Nuestras palabras más frecuentes son “abran fuego” y “tiren”; debo decir que son muy eficaces. Se ha reducido sensiblemente el flujo de picadas de cebras en Peñarol; paradójicamente lo que no se ha reducido es el flujo de sangre que ha poco más que inundado el barrio. Al costado de los cordones de las veredas hay violentos “ríos” de sangre que son las delicias de los niños que salen a chapotear con sus botas de lluvia y a jugar competencias de barquitos de papel. Todo lo que divierta a los niños es algo que nos llena de ternura y alegría; sin embargo, como bien sabemos, toda vez que un niño se junta con otro para divertirse sanamente jugando carreras de barcos de papel en las calles inundadas de sangre de cebras asesinadas, aparecen los vampiros. Y es realmente horrible. Es cierto que sus apariciones son únicamente nocturnas, pero, ¿qué tipo de imagen da el barrio al resto del mundo al permitir que las veredas se llenen de vampiros -o estos darks /bobitos / tristones del myspace, que al caso son lo mismo- arrodillados, con las manitos apoyadas en el cordón, con medio cuerpo casi sobre la calle, tomando sangre como si fueran perros sedientos bebiendo agua podrida?

Te juro que me dan una bronca.



4 comentarios:

  1. Seba dijo...:

    Hipopótamos, Cebras...qué es lo próximo?? Ah, bueno, y en tu libro hay más animales....que está pasando??
    Por otra parte....hermosa la imagen del vampiro inclinado bebiendo sangre de la calle; me lo imaginé mirandote, de reojo.....que tremendo.

  1. Mirena dijo...:

    Teneis columnistas, por lo que he leído, interesados en las bebidas tóxicas, en los robots, en los enfermos y en los animales.Completo.
    Bellísimo animal la cebra...perturbadora imagen esa de los niños jugando en la sangre....y los vampiros.....
    tendré pesadillas :/

  1. En este caso no tengo ninguna observación ingeniosa para hacer (inb4 "como siempre"), pero quiero dejar constancia de que este tipo es un fenómeno. Si esto fuera tres años atrás, hubiese buscado la forma de robármelo para mi sitio. So there.

    Ah, sí, un cosa: Motosierra es una mierda pinchada en un palo. O era, con suerte a ésta altura no existe más.

    Otra cosa, apenas marginalmente relacionada, pero nunca viene mal linkear a un HAWP: Un HAWP.

  1. Eufrasio dijo...:

    ¡¡¡¡SE HAN PERDIDO LOS VALORES!!!!! En mi época lo vampiros jamás hubieran hecho tal cosa como agacharse en la calle a beber de un río de sangre. Eran vampiros con principios, y entendían que debían llevar la sangre a la mesa con el sudor de sus colmillos, y no bebiéndola de cualquier lado como animales, lo cual es degradante.

    Con respecto al comentario de æclipse: me produce una enorme tristeza el hecho de que este señor esté empecinado en meterse con todas las bandas que nos gustan. De todas formas, estoy dispuesto a perdonar sus ofensas si promete resucitar su sitio.

 
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