Hombre vs. Máquina

En un esfuerzo por no empezar a refritar cosas viejas o subir rellenos ya en mi cuarto post, es que decido compartir este relato con ustedes. Para entenderlo, es menester antes que nada poner a los consumidores de este blog al tanto de las lógicas de relacionamiento que guardan quienes en él escriben. Como hijos de la globalización, de la generación X y del Homovidens, hemos abandonado tanto la tinta y el papel como las trasnochadoras conversaciones en la cocina, para pasarnos al blog y a Internet como medio exclusivo de comunicación entre nosotros. Es así que algunos no nos conocemos más que por los brotes psicóticos que desplegamos acá en forma de updates. De esta forma, yo siempre di por sobreentendido que Daritxo era una computadora semi-inteligente programada para combinar sujeto, verbo y predicado de forma azarosa, y que luego de una cantidad “x” de caracteres, subía automáticamente esa contextura a este blog, con un intervalo de “n” días entre subida y subida. Algo parecido al modo de producción de chorizos. Esta conjetura acerca de que Darixto era una especie de Deep Blue del humor cuyo experimento falló y quedó funcionando en un depósito olvidado de un hospital psiquiátrico se vio discutida cuando el otro día lo vi sentado en la plaza de los bomberos.

No se detengan, sigan leyendo y ya van a entender el por qué de esta foto.

Hay ciertos casos, como este, en que la empiria no es necesariamente refutadota de lo que veníamos creyendo, puesto que el sujeto que veía aquel jueves otoñal, podría no ser más que la corporeidad que esta máquina pensante había elegido para exhibir su rostridad mediante el uso de fotografías en comunidades virtuales como Factbook, etc. La decisión de elegir ese semblante bien podría ser azarosa o quizás fue tomada mediante criterios de selección más complejos; en este sentido, el joven que veía platicar –hay que decirlo- seductoramente con la muchacha, no sería otra cosa que una víctima inconsciente de los caprichos selectivos de este aparato diabólico. Y él sin saber nada del asunto.

Cualquiera en mi lugar habría hecho algo, por eso, en un nuevo intento por parecer una persona normal, busqué su atención primero tímidamente, sin querer importunar el momento de intimidad que compartía con la eventual futura madre de sus hijos. Es así que puse en marcha una estrategia utilizada por las Fuerzas Especiales del Líbano que consiste en desperezarse (pero de mentiras) elevando ambos brazos para así ocupar un mayor lugar en el espacio y aumentar las chances de ser visto.

Al ver que esta maniobra no dio resultados, me propuse tomar el toro por las guampas y hacerlo a la antigua, así que saqué un caramelo de café y comencé a desenvolverlo haciendo el mayor ruido posible con el papelito. Quizás fue porque estaba demasiado lejos, o quizás es porque no sirvo para nada y como decía John Lennon, la vida es una mierda; pero fracasar por segunda vez me hizo sentir realmente un infecundo. De hecho revivió varios conflictos fundados en los fracasos de mi infancia precoz; puzzles que no pude armar, gusanitos de plasticina deformes, e incluso mi frustrado plan edípico de matar a mi padre y quedarme para siempre con mi madre. Minutos más tarde me descubrí tirado en posición fetal en el centro de la plaza, llorando y todo meado, por mi propia evacuación y por la de perros y personas que por allí pasaban. Debo confesar que esto es algo que me pasa bastante a menudo y en muchos lugares, la gente me ve y me orina encima.

En fin, la historia no tiene un desenlace hollywoodesco, me levante, compré unas garrapiñadas y me fui caminando. En cuanto a lo sucedido, me tiene sin cuidado, puesto que la persona en la plaza no era verdaderamente Daritxo, porque Hello! No existe, es una máquina! Y por otra parte tampoco me preocupa lo que pueda “pensar” el ordenador que funciona bajo ese pseudónimo, porque si bien aquí estoy denunciando su carácter de máquina, ella no se lo va a creer pues ella misma no lo sabe; esa es acaso, la diferencia entre el humano y la máquina: ésta es incapaz de pensarse a sí misma. Aparte las computadoras tienen monitores y teclados y los humanos no.

Bueno, ya habrán notado que la foto de la camioneta en el árbol era un señuelo para que sigan leyendo, y en virtud de que este post es sin dudas el menos gracioso en la historia de Narcotráfico de Órganos, es que voy a poner un par de fotos de tipos raros para que se rían.


4 comentarios:

  1. Daritxo dijo...:

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  1. Heisenberg dijo...:

    Tal como lo sospechaba...

  1. Seba dijo...:

    Bueno. Veo que se lo tomó "con humor", si es que eso es posible para una máquina. Por un momento, cuando comentó "0101" creí que iba a zarparse y decir "0010011", pero está claro que ninguna hermana ni madre tenía que ver con vuestras disputas. Si es que hay disputa.

  1. Anónimo dijo...:

    es otra trama mas del judío internacional...
    como dijo Mel Gibson,hola compatriotas!!!
    insisto,es todo culpa de los judíos!
    Hay Jitler

 
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